NACIONAL - EUSKADI Incremento
de la kale borroka Los atentados contra sedes de partidos no nacionalistas, empresas o bienes particulares han alcanzado la cifra de 38 en agosto o 36 en noviembre. Más de uno por día. |
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| Las agresiones de la kale borroka cometidas en el País Vasco y Navarra durante los once primeros meses de 2005 alcanzaron la cifra de 369, lo que supone una tercera parte más de los registrados en todo el año 2004. Los atentados contra sedes de partidos no nacionalistas, empresas o bienes particulares han alcanzado la cifra de 38 en agosto o 36 en noviembre. Más de uno por día. La ausencia de atentados no significa la desaparición del terror, impuesto por las hordas de camisas pardas del entorno de ETA. Es este acoso diario el que obliga a concejales socialistas a dimitir, o a exiliarse a quienes no comulgan con el nacionalismo excluyente. Es en este panorama donde se deben valorar las declaraciones del consejero vasco de interior, Javier Balza, que criticaba el juicio contra el entorno de ETA aduciendo que “todas esas organizaciones tienen un aval social en su trayectoria”. El papel social de ETA y su entorno está claro: amedrentar a los disidentes, imponer a través del terror el pensamiento único etnicista. Su “aval social” proviene precisamente del apoyo, por activa o por pasiva, que reciben de las cabezas del nazifascismo. Balza quiere que sigan “arreando el árbol”, condición necesaria para que continúen recogiendo las nueces. Aumento de la extorsión ETA continuó con su campaña de extorsión a los empresarios vascos mediante la colocación de una bomba en la sede de la empresa de transportes Azkar, en la localidad guipuzcoana de Lazkao. Esta empresa ya fue atacada por ETA en julio de 2003. ETA está decidida a aumentar la presión sobre los empresarios vascos, según se refleja en el último número de su boletín interno. En el texto, la banda dedica una separata a recordar las empresas que no se someten a la extorsión terrorista, idéntica a la que ha dejado en los escenarios de sus últimos atentados. Pero, además, incluye las fotografías de tres industriales amenazados, así como datos personales y de sus empresas. En el texto se aprecia que la organización terrorista, en su afán por aumentar la extorsión, ha reducido el nivel económico de sus víctimas y, junto a grandes empresas, incluye negocios medios como ópticas, joyerías, autoescuelas o restaurantes. El carácter mafioso de ETA queda al descubierto, imponiendo el mal llamado “impuesto revolucionario”, y que debe denominarse “extorsión mafiosa”. Sin embargo, esta es sólo una de las fuentes de financiación del entramado terrorista. ¿Qué pasa con las cuantiosas subvenciones que reciben las numerosas organizaciones del entorno etarra, generosamente entregadas por los jerarcas del PNV? Jon Arza |
El papel social de ETA y su entorno es amedrentar a los disidentes, imponer a través del terror el pensamiento único etnicista. Su “aval social” proviene del apoyo reciben de las cabezas del nazifascismo.
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