NACIONAL - ECONOMÍA Proyecto
de Ley del medicamento Si el consumo de genéricos en España (6%) se equiparase a la media de la UE (15%) se lograría un ahorro de 650 millones de euros anuales para el Sistema Nacional de Salud. No son medidas “extraordinarias” sino exigencias para tapar uno de los agujeros presupuestarios por los que cada año se le escapan cientos de millones a la sanidad pública española |
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| Es un hecho que el proyecto de la nueva Ley del medicamento da un paso positivo en cuanto a los intereses generales y presupuestarios de la sanidad pública y sus usuarios. ¿Es insuficiente? Sí. Pero a sus detractores, principalmente patronal y monopolios farmacéuticos, “se les ve el plumero” levantando sus más airadas críticas ante una ley que toca sus intereses, llegando, incluso, hasta el extremo de chantajear, amenazando con pérdidas de 1.100 millones de euros el primer año y la destrucción de unos 2.500 empleos. La Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios es un paquete de medidas que pasa nuevos los precios de referencia (que establece un precio máximo al medicamento generalmente sobre la base de los precios de los genéricos o de otros medicamentos similares); y una rebaja del 20% en el precio de aquellos medicamentos que tengan un genérico de menor precio en la Unión Europea, entre otros. No son medidas “extraordinarias” sino exigencias que las asociaciones de consumidores y organizaciones defensoras de la sanidad pública reclamaban hace años, para tapar uno de los agujeros presupuestarios por los que cada año se le escapan cientos de millones a la sanidad pública española. Yendo por partes, el choque frontal con la patronal farmacéutica se encuentra principalmente en lo que se refiere a las nuevas medidas en la promoción del uso de genéricos en la sanidad (medicamentos que tienen la misma seguridad y eficacia que los de marca, pero su precio es entre un 25 y un 50% inferior). Las nuevas medidas son “una apuesta decidida y real por el genérico para que deje de ser el 'hermano pobre' de la industria farmacéutica” en palabras de Miguel Barbero, director general de la Asociación Española de Fabricantes de Sustancias Genéricas. Es poco conocido pero España es el mayor consumidor de medicamentos en la UE. Se calcula que el 22% del total del gasto en salud se destina a medicamentos, aproximadamente el doble que en el resto de la UE y, además, el gasto en medicamentos ha experimentado un incremento medio del 13% anual. El alto costo de las recetas es una de las causas del déficit multimillonario que la sanidad pública arrastra y es un déficit que repercute negativamente en la calidad de los servicios. Entonces ¿por qué la sanidad española tiene que pagar más por los medicamentos cuando puede pagar menos? Teniendo en cuanta que todo aquello que ahorremos se podrá invertir en otras de las muchas necesidades de la sanidad. Como afirmaba el portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, Marciano Sánchez Bayle, supondrá un avance en la revisión del actual sistema de precios de referencia, que "se podría mejorar todavía más para ahorrar un gasto innecesario". Al mismo tiempo sirve para restringir ciertas prácticas de la industria farmacéutica (como los descuentos a las farmacias por parte de laboratorios que induce al consumo de cierto tipo de medicamentos). Sin embrago la patronal insiste
en que esta es una normativa "mal concebida", puesto que presenta
un desequilibrio desproporcionado entre la sostenibilidad financiera del
Sistema Nacional de Salud y el desarrollo industrial. Pero lo que tendría
que responder es ¿por qué tiene que continuar manteniendo
los beneficios de la industria farmacéutica los presupuestos de
la sanidad pública española? N.I. |
No son medidas “extraordinarias” sino exigencias para tapar uno de los agujeros presupuestarios por los que cada año se le escapan cientos de millones a la sanidad pública española
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