INTERNACIONAL

Palestina
Palestina: el fin de la tregua
El círculo irrompible

A la situación, cada vez más aprisionada bajo las fracciones más radicales de uno y otro lado, la línea Bush es incapaz de encontrar una salida

El anuncio de las milicias armadas palestinas de poner fin a la tregua con Israel que, a excepción de Yihad Islámica, mantenían desde hace un año, por un acuerdo con el presidente palestino Abu Mazen, vuelve a colocar otra vez la “Hoja de Ruta” al borde del fracaso total, al fin y al cabo el lugar donde siempre parece que está.

La creación por el ejército israelí de una zona de exclusión en el norte de la franja de Gaza, ha sido motivo suficiente para que los grupos armados que firmaron el acuerdo, entre ellos Las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa (brazo armado de Al Fatah) y Los Comités de Resistencia Popular, se negaran a prolongar el acuerdo, que aún con problemas se venía cumpliendo en los últimos diez meses.

Si la obligada salida de Sharon del Likud, girado otra vez a la derecha radical, para crear un nuevo partido, Kadima, con la Hoja de Ruta como programa, y el triunfo del candidato de la izquierda sindical y pacifista en el Partido Laborista israelí, no eran ya suficientes motivos de incertidumbre sobre el desarrollo de los acontecimientos, ahora la ruptura de la tregua por las milicias palestinas añade aún más. Los ataques con los conocidos cohetes caseros Qasam desde la Franja de Gaza contra Israel, son respondidos por el ejército israelí con ataques aéreos y viceversa. La situación pone en peligro uno de los pilares de la Hoja de Ruta, las elecciones parlamentarias palestinas previstas para el próximo 25 de enero.

Portavoces del mismo presidente Abu Mazen, como el vicepresidente de la Autoridad nacional Palestina (ANP) Nabil Shaat, han declarado que el aplazamiento de las elecciones podría producirse si Israel impide que los residentes de Jerusalén Este puedan ejercer su derecho a acudir a votar. “Si no hay elecciones en Jerusalén, todos estamos de acuerdo de que no debería haber elecciones”. Pero lo que realmente hay de fondo es el temor al triunfo de Hamás.

La victoria de Hamas en las recientes elecciones municipales de Cisjordania, obteniendo el 60% de los votos y el control de las ciudades palestinas más pobladas, 1.100.000 habitantes frente a los 700.000 en las ciudades en las que triunfó Al Fatah, ya estaba siendo utilizado por diferentes personalidades de Al Fatah, los sectores más partidarios de las concesiones a Estados Unidos, como razón para pedir el aplazamiento de las elecciones, ante la posibilidad de que Hamas logre gran parte de los escaños en el Parlamento y, en consecuencia, el control del gobierno palestino.

Cualquier justificación para impedirlo va a ser aprovechada; por eso la ruptura de la tregua por las milicias palestinas sólo puede favorecer a los partidarios de reducir la victoria de Hamas, aunque sea a costa de retrasar una vez más la Hoja de Ruta y la creación de un Estado palestino.

La situación palestina está cada vez más aprisionada en un círculo irrompible bajo la presión de las fracciones más radicales de uno y otro lado, al que la línea Bush, al anteponer sus propios intereses de dominio en la zona, y que ahora pasarían por hacer todo lo posible para impedir el triunfo de Hamas en las elecciones palestinas, es incapaz de encontrar una salida.

F. H

Impedir el triunfo electoral de Hamas en las elecciones parlamentarias, aunque sea a costa de retrasar una vez más la hoja de ruta.