EL OJO DEL BUHO

Maragall evita comparecer en la sala de España en Bruselas
Las llaves de Maragall

Maragall escenificó conscientemente en Bruselas la deriva de disgregación, negándose a comparecer bajo el marco común español.

Los gestos suelen hablar mejor del carácter que algunos grandes discursos. Por eso, el incidente que protagonizó Maragall en Bruselas es sintomático de la deriva en la que está enfrascada la Generalitat.
Maragall tenía que intervenir en la habitual comparecencia de principio de año que acostumbra a ofrecer la delegación catalana. E iba a hacerlo, como es lógico, en la sala que España tiene reservada en Bruselas.

Pero el presidente de la Generalitat convocó a los periodistas... ¡en la sala de Austria! Y al final realizó su intervención en una sala destinada a las comparecencias... ¡de los países candidatos a entrar en la Unión Europea! En dicha sala, como era de esperar, no hay bandera española.
Ante el revuelo armado, la Generalitat intento disculparse alegando que no se habían conseguido las llaves de la sala de España, con lo que la comparecencia de Maragall hubo de realizarse en otro lugar.
Pero el responsable de la sala de España dio espacio a la verdad, al afirmar que permaneció en todo momento en su puesto y que ningún responsable de la Generalitat acudió a reclamar las llaves.

Maragall escenificó conscientemente en Bruselas la deriva de disgregación, negándose a comparecer bajo el marco común español.
Y no es casual que eligiera la sala de los países candidatos a entrar en la UE. Durante su comparecencia afirmó que “a Europa también le interesa que haya unidades más pequeñas (...) el Estatut dota a Cataluña de instrumentos que le permitirán jugar el papel que le toca”. Por supuesto que a una parte de Europa le interesa que haya unidades más pequeñas. ¿Seguimos el rastro de las fracturas producidas en los Estados europeos? Yugoslavia desmembrada en pequeñas repúblicas, Checoslovaquia partida en dos... Todo para que Croacia, Eslovenia y Chequia, las porciones más ricas e industrializadas, cayeran bajo la órbita germana.

Habría que recordar a Maragall aquellas palabras de Joan Comorera, secretario general del PSUC, pronunciadas contra quienes desde el nacionalismo catalán se ofrecían a las grandes potencias del momento a cambio de que estas respaldaran la desmembración de España: “los pequeños países son moneda de cambio en manos del imperialismo”.
Por supuesto que a una parte de Europa le interesa que haya unidades más pequeñas.

N. I.

Maragall escenificó conscientemente en Bruselas la deriva de disgregación, negándose a comparecer bajo el marco común español.