EL RUIDO Y LA FURIA El cobrador implacable El ayuntamiento de Barcelona exige a los vecinos del Carmelo el pago de todos los impuestos atrasados... añadiendo los intereses de demora |
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| El Carmelo se convirtió hace un año en el emblema de la degradación de la Barcelona de los barrios populares, a manos de una casta que trafica con identidades mientras se llena los bolsillos con el 3%. Ahora, el Carmelo reaparece como expresión máxima de la ruindad de quienes tienen como única moral la de extraer, en forma de beneficios, hasta la última gota de sangre de los trabajadores. El ayuntamiento de Barcelona había prometido una exención del pago de los impuestos hasta que los vecinos no volvieran a ocupar sus viviendas. Doce meses más tarde, no sólo incumple su promesa, sino que la primera propuesta presentada por el consistorio barcelonés exige el cobro de todos los tributos, de golpe y con los intereses que correspondan a la demora del pago. Tal y como plantea indignado Antonio Mohíno, portavoz de los damnificados por el derrumbe del Carmelo, “primero nos dijeron que nos cancelaban la deuda, luego nos dijeron que la aplazaban, y ahora nos han dicho que nos lo cobraran todo y con intereses”. Muchos vecinos han visto incluso cómo, a pesar de que su casa estaba derrumbada, le seguían cobrando los recibos del agua, la luz y el teléfono, provocando que sus cuentas fueran embargadas. Lo confirma Antonio Moyano, cuando denuncia que “la situación ha sido tan rocambolesca que muchos vecinos han visto cómo el banco se quedaba con las subvenciones del ayuntamiento porque no habían pagado los impuestos y les embargaban las cuentas”. Los buitres han caído sobre sus presas. La tragedia del Carmelo no ha hecho que los bancos y el Estado renuncien a seguir haciendo negocio con las víctimas, a seguir extrayendo hasta la última gota de beneficios que los trabajadores de este barrio barcelonés pueden reportarles. Sin detenerse ante ninguna consideración embargan sus cuentas, cobran todas sus deudas, con el macabro detalle de añadir los correspondientes intereses. A la Caixa se le pueden perdonar cientos de millones en impuestos, a través de numerosas exenciones fiscales, pero sobre los trabajadores la cuchilla del cobrador cae sin misericordia, no importa en queécondiciones se encuentren. J.A |
Los buitres han caído sobre sus presas. La tragedia del Carmelo no ha hecho que los bancos y el Estado renuncien a seguir haciendo negocio con las víctimas.
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