NACIONAL Campaña
contra el nuevo Estatut de Cataluña del PP La campaña de boicot, descalificación y ridiculización de la recogida de firmas, emprendida por algunos programas de radio, televisión e internet del grupo mediático de Polanco, es intolerable. |
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| ¿Qué tiene de malo la recogida de firmas del PP para pedir al presidente del gobierno que se someta a referéndum, como dice en la pregunta, si “considera conveniente que España siga siendo una única nación? Independientemente de que se vaya a convocar o no, la recogida de firmas es una iniciativa tan legítima como otras igualmente democráticas. Más aún cuando desde el gobierno se intenta aislar al Partido Popular, desoyendo una clamor en las encuestas de opinión, que reclaman el acuerdo de los partidos constitucionales para abordar la reforma de los Estatutos, de forma que se garantice que el desarrollo de la pluralidad no vaya en contra de la unidad. Al fin y al cabo, estamos hablando de una fuerza política que, guste o no, está avalada por nueve millones de votos. La campaña de boicot, descalificación y ridiculización de la recogida de firmas, emprendida por algunos programas de radio, televisión e internet del grupo mediático de Polanco es intolerable. Sustituye la crítica por la burda descalificación de la iniciativa que, sin duda, podría canalizar, más allá de la convocatoria o no de un referéndum, ese descontento que reflejan las encuestas en todo lo que atañe a que se juegue con la unidad. Otra cosa bien distinta es denunciar el camino que está siguiendo la dirección del PP en esta campaña, de la mano del ala más derechista, Acebes y Zaplana (con Aznar en la sombra): el camino del “todo vale” contra Zapatero, que le lleva desde utilizar los discursos como los del general Mena y otros sectores de la derecha más rancia, sin separar la reacción del pueblo, a realizar una campaña de firmas “como sea”, falta de rigor y control, privando el ruido mediático a una labor real de recogida directa popular. Incluyendo en ese “todo vale” los ataques indiscriminados a todos los sectores socialistas por igual, incluidos aquellos que reiteradamente vienen defendiendo posiciones en defensa de la unidad y contra el nacionalismo étnico y excluyente, especialmente con el ministro Bono. C. B |
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