INTERNACIONAL

Salen a la luz nuevos casos de torturas en Irak

La falsa indignación

Junto a las torturas y ejecuciones extrajudiciales, EEUU ha bombardeado ciudades, usado armas químicas como el fósforo blanco contra la población civil…

También en la indignación hay clases. Y conviene separarlas, porque ante las nuevas revelaciones de casos de torturas en Irak, todas ellas se han desatado. Una cosa es la justa furia de los pueblos ante otro ejemplo de la brutalidad imperial norteamericana –nuevas fotos del infierno de Abu Grahib o la brutal paliza propinada a adolescentes iraquíes por soldados británicos–. Y otra muy diferente la farisaica indignación de responsables políticos y grandes medios de comunicación, presentándolos como casos aislados de excesos indivuales, y reclamando a EEUU “una ocupación civilizada”.

El goteo de pruebas de torturas no hace otra cosa que desvelar el verdadero rostro de la ocupación norteamericana que, como no podía ser de otra manera, sólo puede imponerse por la fuerza frente a la voluntad de la población. Si la ONU reclama una investigación por las torturas de Abu Grahib, ésta sólo puede acabar implicando a los verdaderos responsables: a Bush, Rumsfeld y Cheney.

El fantasma de Abu Grahib reaparece. La televisión australiana SBS ha difundido nuevas fotografías –censuradas por la Casa Blanca y el Pentágono– de “todo el horror de las torturas y humillaciones sexuales” inflingidas por soldados norteamericanos a presos de la cárcel iraquí de Abu Grhaib. En ellas puede contemplarse una completa galería de los horrores: uno de los reos presenta una profunda herida en la garganta, otros lesiones similares en la cabeza,… Sólo unos días antes, un periódico británico había publicado un vídeo donde se contempla a soldados británicos propinando una brutal paliza a cuatro jóvenes iraquíes que participaban en una manifestación contra la ocupación.  Hasta 42 golpes en un minuto recibe una de las víctimas, mientras el cabo que filmaba la agresión celebraba con risas la paliza.

Ante estas nuevas demostraciones del horror imperial, el director ejecutivo de Aministía Internacional en EEUU, William Schulz, ha declarado que “las fotografías hacen que uno se pregunte qué otros abusos ocurrieron allí y en otras partes cuando no había cámaras presentes. Estas imágenes no muestran simplemente los excesos de unos pocos soldados, sino que son el resultado directo de la política del gobierno de EEUU”. Son ya demasiados los casos documentados de agresiones –desde la detención ilegal y la tortura hasta el asesinato y la matanza– contra la población civil en que se traduce el “modelo de democracia” impuesto por EEUU en Irak.

Desde el final de la guerra, el ejército británico se ha visto obligado a abrir 37 investigaciones sobre la muerte de civiles iraquíes a manos de sus soldados. Entre ellas la de un niño de 14 años acribillado a balazos durante una manifestación. O seis casos de muertes provocadas por las torturas infligidas durante las detenciones.
Éstos son sólo los casos que Londres se ha visto obligado a reconocer. Por debajo de esta realidad oficial, los asesinatos y torturas de los ocupantes se multiplican.

El número de iraquíes, de ambos sexos y de todas las edades, que han padecido el infierno de los campos de detención estadounidenses y británicos se estima que supera los 280.000.  Unos acaparan portadas de los periódicos, como Abu Grahib, mientras en otros la tortura se practica en silencio. El pasado 13 de noviembre se descubrió en Yadira, un distrito de Bagdad, una infame cámara de tortura, donde se hacinaban 170 prisioneros.

Los grupos de derechos humanos iraquíes que investigan los crímenes de Sadam ya han sido tratados por Washington y el gobierno pro-norteamericano como un problema y un peligro, negándoles cualquier ayuda. Así lo confirma Abed al Fatah al Edrise –subdirector de la Asociación de Presos y Desaparecidos, que tiene documentados 220.000 casos y sigue investigando sin ninguna ayuda oficial– afirmando que “cuando hemos querido investigar la situación de los presos después de abril de 2003 [fecha de inicio de la ocupación norteamericana] los americanos nos dijeron que ése no era asunto de una ONG iraquí”.

Junto a las torturas y ejecuciones extrajudiciales, encontramos los bombardeos de ciudades, bajo la excusa de combatir a la guerrilla insurgente, o el uso de armas químicas como el fósforo blanco.
Éste es el rostro de la ocupación norteamericana. Y los responsables se sientan en los principales despachos del Pentágono y la Casa Blanca.

Francesc Ten

 

Este es el rostro de la ocupación norteamericana. Y los responsables se sientan en los principales despachos del Pentágono y la Casa Blanca.