EL OJO DEL BUHO

Los beneficios oligárquicos en Hispanoamérica
América como chantaje

En plena batalla del gobierno boliviano presidido por Evo Morales contra los desmanes cometidos por Repsol, “El País” dedica una doble página al análisis de las inversiones de bancos y monopolios españoles en Hispanoamérica.

Hasta aquí nada de particular. Sin embargo, las cosas empiezan a adquirir otro cariz, mucho menos objetivo, cuando vemos destacada en un bocadillo la siguiente frase: “América Latina [entiéndase las inversiones de bancos y monopolios españoles en el continente americano] es tan importante para nosotros como para afectar a nuestras pensiones”.

Una afirmación desarrollada en el interior del artículo. “Latinoamérica ha pasado a ser determinante para España, no sólo en las cuentas de resultados de sus empresas, sino en el crecimiento económico y en las rentas de los ciudadanos”. ¿Qué tipo de chantaje significa esto? ¿Acaso que debemos tragar con los desmanes que Repsol, Banco de Santander o Endesa ejecutan en Hispanoamérica porque de ello depende nuestro bienestar?

No es necesaria una gran investigación para averiguar porque “El País se desliza por estos vericuetos. Polanco, dueño del imperio PRISA, extrae suculentos beneficios de los negocios americanos. Pero no deja de resultar revelador que el autoproclamado altavoz progresista nos diga que “las empresas españolas asentadas en América Latina han anudado una comunidad de intereses que en su propio provecho España necesita preservar”.

Su “comunidad de intereses” es la de la oligarquía, la de sus grandes bancos y monopolios. La nuestra es la de los pueblos. Por eso ellos ven el triunfo de la izquierda hispanoamericana “una nueva ola de incertidumbre” y “el temor a que los cambios políticos arrumben la tierra de promisión que ha asistido al nacimiento de las grandes multinacionales hispanas”. Mientras que nosotros, el pueblo español, nos sentimos partícipes de la lucha del gobierno boliviano por defender la soberanía sobre sus riquezas nacionales frente a la rapacidad monopolista de Repsol.

Entre Botín o Brufau y el pueblo boliviano y venezolano, tenemos claro donde están los nuestros y donde quienes, a un lado y otro del Atlántico, viven de explotar nuestras vidas.

J.A.