NACIONAL Negociación
del Estatut en la Comisión Zapatero y Mas han visto encenderse la luz roja de un inesperado riesgo, que podría poner en aprietos su acuerdo y, aunque sea con cuentagotas, vienen administrando día a día “pequeñas” concesiones a ERC |
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| Tras su paso por la Ponencia, el Estatut sigue su acelerado proceso de tramitación, negociación y aprobación en la Comisión Constitucional del Congreso, con la sordina que le han impuesto sus dos principales muñidores (el Gobierno y CiU), manteniéndolo lo más alejado posible de la opinión pública (que sigue estando mayoritariamente en contra) y en un último proceso de “ajuste”, que aparentemente sólo consiste en acordar los “flecos” pendientes, pero que tiene, en realidad, mucho más calado de lo que parece y está agravando y empeorando aún más lo que se había acordado hasta ahora. Para el gobierno y los negociadores socialistas en la Comisión, estos ajustes finales van dirigidos a terminar de cumplir básicamente la orientación de Zapatero de “limpiar el Estatut” como una patena, hasta que sea plenamente constitucional y esté conforme a los intereses generales. Pero si ya los acuerdos de la Ponencia demostraron que eso no iba a ocurrir, y los acuerdos con CiU, y lo luego aprobado, así lo han corroborado, los “flecos” que se están negociando y acordando estos últimos días revelan un nuevo cambio de dirección y de motivación: ahora ya no se trata de limpiar nada, ni de hacer constitucional algo que ya es imposible que lo sea, sino que, ante todo, persigue “reincorporar” a ERC al consenso, evitar que el frente catalán se rompa y que se vaya al referéndum en Cataluña con las fuerzas divididas, lo que podría representar un serio hándicap para el Estatut, sobre todo a tenor del éxito de la movilización impulsada por ERC hace unos días en favor del Estatut aprobado en el Parlamento catalán. Zapatero y Mas han visto encenderse la luz roja de un inesperado riesgo, que podría poner en aprietos su acuerdo y, aunque sea con cuentagotas, dado lo estrecho del margen de que disponen, vienen administrando día a día “pequeñas” concesiones a ERC que permitan, al final, a los independentistas obtener el placet de sus bases y pedir el sí al Estatut, aunque sea a regañadientes, el día del referéndum. Como no puede ser de otra manera, este “goteo” de concesiones, para atraerse a ERC “a toda costa”, está haciendo el Estatut cada vez más nacionalista, más anticonstitucional, más ajeno a los intereses populares, a la vez que cimenta los poderes simbólicos y reales del nacionalismo en su ambiciosa carrera por constituir un órgano de poder en Cataluña absolutamente soberano. La aprobación de un título de derechos y deberes de los catalanes (como si el Estatut fuese una Constitución), que al mismo tiempo es distinto y no solapable con el contenido en la Constitución española, marca ya una ruptura inaceptable entre los deberes y derechos “de los españoles” y los deberes y derechos “de los catalanes”, creando dos situaciones de ciudadanía distintas. Esto es lo que siempre ha perseguido el nacionalismo: crear dos tipos distintos de ciudadanos: no ser iguales; que se reconozca jurídicamente la diferencia. Si se aprueba el Estatut como está, ese paso se habrá dado. Otro gesto no menos significativo es el de otorgar el carácter de “nacional” a los símbolos de Cataluña: la bandera, el himno, etc.¡Tantas horas y tanto esfuerzo para negar que se reconoce el carácter de “nación” a Cataluña, y ahora se acepta, sin más, aunque indirectamente, que sí lo es! Porque sólo una nación puede tener una bandera “nacional”, o un himno “nacional”. ¿O no? Y lo mismo puede ocurrir, en los próximos días, con el capítulo competencial, en cuestiones claves como el control de aeropuertos, etc. O incluso en el todavía no cerrado capítulo de la financiación. ¿Cuánto va a costarnos el sí de ERC? Maragall pedía el otro día 500 millones de euros más. A ERC le pareció poco. Aún es tiempo de parar esta deriva tan peligrosa. En particular, los sectores patrióticos y democráticos del PSOE, que parecen haberse quedado mudos, deberían mostrar su rechazo a esta nueva vuelta de tuerca, parar en seco la dinámica de “atraerse a ERC a toda costa” y exigir que el Estatut quede, efectivamente, “limpio como una patena”. J. A. |
J. L. Carod Rovira, de ERC
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