MOVIMIENTO OBRERO

La SEPI pretende despedir a más de 4.000 trabajadores de Radio Televisión Española

La reconversión llega a la RTVE

La reconversión de RTVE, presentada por el gobierno como un Plan de Saneamiento, y por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, SEPI, como un masivo recorte de plantilla, es un ataque en toda regla a los trabajadores y a la radiotelevisión pública en España. Así lo están denunciando los sindicatos y demás colectivos de trabajadores del “ente”.

El plan presentado por la SEPI se propone, como medida central, un recorte brutal de plantilla: reducirla en 4.357 trabajadores. Para ello se propone tres tipos de medidas, jubilaciones anticipadas, incentivar la extinción voluntaria de contratos y buscar alternativas de “recolocación” para el resto de excedentes, hasta llegar al total de trabajadores a despedir. La casi totalidad de los empleos destruidos en la reconversión, serán empleos de los llamados “de calidad”, con contratos fijos o indefinidos.

La excusa esgrimida para la reconversión es la famosa deuda de RTVE; una deuda acumulada de 7.551 millones de euros, que ya se acumula al ritmo de 600 millones de euros anuales, 200 de ellos por gastos financieros. Pero como denuncian los trabajadores, ¿por qué se carga sobre ellos el recorte, cuando el origen de la deuda es otro, los contratos millonarios con productoras externas, “estrellas” mediáticas o despilfarro y corrupción?

La promesa electoral del PSOE, formulada como “una reforma de RTVE para garantizar unos medios públicos independientes”, así como el informe encargado al “Comité de Expertos” que nombró Zapatero, se han traicionado, transformándose, en opinión de los mismos colectivos sindicales, en un plan para “la liquidación del servicio público”.

¿Por qué este cambio y por qué ahora?

Existe la certeza de que detrás de todo no hay precisamente intereses “altruistas2 de servicio a la comunidad, sino pagar un doble precio político, y también económico. Por un lado la reducción de RTVE, lo que hace es abrir hueco a las nuevas televisiones privadas autorizadas a emitir en abierto, La Cuatro que ya emite, y La Sexta que empieza de inmediato; curiosamente vinculadas al grupo PRISA, sostén mediático del gobierno y del Partido Socialista.

El papel de la televisión pública como instrumento al servicio del gobierno de turno y maquinaria para ganar elecciones, ha dejado de tener tanta importancia por la ocupación de las ondas de las cadenas privadas directamente vinculadas a las principales fuerzas políticas del país y, en concreto, ahora que el PSOE sale reforzado con el nuevo sistema de reparto de cadenas que emiten en abierto y las codificadas.

Por otra parte, la minimización de los servicios territoriales de RTVE, deja el terreno más libre a las televisiones autonómicas controladas por las burguesías burocráticas locales y los partidos nacionalistas.
Sindicatos y colectivos de trabajadores se niegan a negociar “sólo despidos”, sino que se aborde una reforma integral real, para hacer una televisión pública de calidad, sí, pero no reducida a la mínima expresión.