INTERNACIONAL EEUU-India EEUU busca convertir a una India bajo su influencia en una especie de contrapeso a la influencia china en Asia, pero la apuesta puede ser demasiado alta |
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| EEUU coloca en el punto de mira a Irán –utilizando la reanudación del programa nuclear por parte de Teherán-, pero firma un importante acuerdo nuclear con una India que continúa negándose a firmar el Tratado de No Proliferación Nuclear. ¿Por qué ese doble rasero? ¿Qué objetivos se ocultan detrás del acercamiento norteamericano a Nueva Delhi? Los estrategas norteamericanos predican, como receta para las relaciones con la India, “el oro y el moro energético y el látigo para China”. Utilizar las necesidades energéticas del gigante indio –que se verían incrementadas gracias al respaldo norteamericano a su industria nuclear- para ganar influencia en Nueva Delhi. Dando respaldo económico y político a India para incrementar su peso en Asia y convertirla en una especie de contrapeso a la emergencia china, identificada como el gran rival por los estrategas norteamericanos. No podemos valorar la trascendencia de las relaciones indio-norteamericanas sin tener en cuenta que Nueva Delhi es una de las potencias emergentes llamadas a jugar un importante papel en el tablero mundial. El despegue y dinamismo económico indio siguen la estela de China. India crece a un ritmo anual del 9% y es ya, en volumen, la cuarta economía del mundo. Pero India es algo más
que un brillante ejemplo de despegue económico. Su peso político
en el sur de Asia es trascendente. Cualquier sistema de equilibrios en
el continente asiático –convertido ya en la llave de la hegemonía
mundial- debe contar con Nueva Delhi. Algo más que un acuerdo nuclear Ganar influencia sobre la India es pues, para EEUU, un importante objetivo estratégico. Y Washington ha incidido en uno de los puntos débiles del gigante indio. Su crecimiento económico demanda cada vez mayor cantidad de energía. Y la potente industria nuclear india es su principal carta para garantizarse este suministro vital. Pero India tiene vetado el acceso al mercado mundial de tecnología y material atómico desde que Nueva Delhi reanudó las pruebas atómicas en 1998. Por ello, en un informe titulado “India como Nueva Potencia Global: una Agenda de Acción para los EEUU”, el Carnegie Endowment, uno de los principales centros de estudios estratégicos de la burguesía norteamericana –que proporcionan las líneas generales de actuación que luego los gobiernos aplican-, proponía que los EEUU debían ayudar a India con el programa nuclear civil, para “hacerse un hueco en los asuntos y políticas de India”. Este es el corazón del acuerdo nuclear alcanzado entre la Casa Blanca y el gobierno indio. Nueva Delhi se compromete a separar sus programas atómicos civil y militar, sometiendo estos últimos –el 65% de la capacidad nuclear india- al control de la Organización Internacional de la Energía Atómica. El 35% restante, perteneciente a la industria militar atómica, quedará bajo control exclusivo indio. A cambio, el acuerdo –si es aprobado por el Congreso estadounidense– permitiría a India obtener combustible y equipamientos para su programa nuclear civil, y desarrollar las nuevas fuentes de energía que necesita desesperadamente para sostener un crecimiento económico del 8% anual. Además, podría adquirir el status de "potencia nuclear responsable". EEUU da un espaldarazo económico
y político a Nueva Delhi, a cambio de adquirir una importante influencia
sobre la emergencia india. N. I. |
Con el acuerdo nuclear, EEUU da un espaldarazo económico y político a Nueva Delhi, a cambio de adquirir una importante influencia sobre la emergencia india.
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