INTERNACIONAL

Costa de Marfil
La solución no se escribe en francés

No es posible ningún proceso de paz en Costa de Marfil de la mano de Francia, de la misma manera que tampoco es creíble una democratización de Irak con EEUU de padrino

Alejada de los focos informativos que se ciernen sobre Irak, la ocupación francesa sigue sumiendo a Costa de Marfil en la guerra y la miseria.

En 2002, la voluntad francesa de acabar con la presidencia de Laurent Gbagbo –que sólo pasó de dictador protegido a enemigo cuando se enfrentó a los intereses galos- dio origen a un golpe de Estado que sumió al país en una guerra civil donde ya se contabiliza un millón de refugiados. Desde entonces, París mantiene una fuerza de ocupación de 4.000 soldados, respaldada por 6.000 efectivos de Naciones Unidas.
Ahora, las presiones francesas exigen, a través del comité internacional que vigila las negociaciones de paz, el final del mandato del parlamento, curiosamente uno de los últimos reductos de poder del presidente Gbagbo.

La respuesta del Frente Popular Ivoriano, partido de Gbagbo, ha sido retirarse del proceso de paz y exigir la retirada de todas las tropas internacionales. Los enfrentamientos entre partidarios del presidente y las fuerzas militares de ocupación se han sucedido, cercando la embajada francesa u obligando a diversos cuerpos de la ONU a trasladarse al norte del país. Mientras, París ha exigido a la ONU la imposición de sanciones internacionales contra Costa de Marfil. Con las colonias no hay diplomacia multilateral que valga. No es posible ningún proceso de paz en Costa de Marfil de la mano de Francia, de la misma manera que tampoco es creíble una democratización de Irak con EEUU de padrino.

J.A.