INTERNACIONAL Ecuador De momento no es el “final feliz” que EEUU había previsto, metiendo el TLC a la fuerza en Ecuador y moviendo todas sus fichas –que son bastantes- dentro y fuera del Estado para conseguirlo |
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| El gobierno transitorio de Alfredo Palacios vive estos días bajo un volcán a punto de estallar. Desde la declaración del Estado de sitio en buena parte del país las protestas lejos de amainar, aumentan. Cada minuto se amplían el “incendio” alcanzando a prácticamente la totalidad de sectores populares. Al mismo tiempo, la represión no se ha hecho esperar, líderes indígenas denunciaron la violentas arremetidas policiales a las protestas y manifestaciones en diversas provincias del Ecuador. A pesar del Estado de sitio, declarado hace una semana por el gobierno en una parte del país, las movilizaciones han bloqueado la región andina, el centro y el norte. La acción en conjunto mantiene virtualmente paralizado el comercio y el transporte, así como la actividad en la frontera con Colombia. Como declaran sectores del movimiento indígena "seguirán controladas las vías, inclusive la salida de la producción hacia los mercados (de las ciudades) hasta obtener y demostrar quien da de comer a este pueblo". En las protestas que paralizan al país han confluido diferentes reivindicaciones sectoriales y nacionales. Trabajadores de las empresas subsidiarias de petroleras denuncian la pérdida de regalías; estudiantes, maestros y clases populares de los núcleos urbanos se enfrentan al desmesurado aumento de tarifas y por las mejoras salariales; y la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE) junto al Frente Unitario de Trabajadores (FUT), el mayor sindicato del país, exigen el retiro inmediato del acuerdo con EEUU del Tratado de Libre Comercio previsto para fines de marzo. El TLC supondrá la ruina para el campo y la industria nacional y la profundización del dominio de EEUU en el destino del país. La fuerza levantada por el movimiento popular ha llegado a establecer como parte del programa de exigencias al gobierno además de la retirada inmediata del TLC, la nacionalización del petróleo, la expulsión de la empresa petrolera norteamericana Oxy y la convocatoria a una Asamblea Constituyente, que al igual que en Bolivia, permita la refundación del país. De momento no es el “final feliz” que EEUU había previsto, metiendo el TLC a la fuerza en Ecuador y moviendo todas sus fichas –que son bastantes- dentro y fuera del Estado para conseguirlo. Los volcánicos movimientos de Ecuador en estos días pueden tener al menos tres salidas: por una parte desde la caverna del gobierno amenazan con un “un posible golpe de Estado” algo poco plausible porque significaría llevar al país al caos y a la guerra civil, pero a tener en cuenta como una forma de intervención que Washington históricamente está muy dispuesta a emplear. Por otra parte, una salida consensuada, en la que el presidente temporal, Alfredo Palacios, no firme el TLC y espere hasta las elecciones presidenciales de octubre para trasladar el mando. Por último, el derrocamiento del gobierno por parte de las fuerzas populares, uno de los gritos que se repiten en las protestas es: "TLC firmado, Palacio derrocado". CONAIE ha advertido repetidamente a Palacios que de continuar enfrentándose a la voluntad popular debe estar preparado para un país completamente descontrolado, en tal caso los acontecimientos de estos días -frente a lo que se avecina- son solo una pequeña muestra. Esta posibilidad hay que tenerla muy en cuenta, en enero del 2000 el movimiento indígena llevó al derrocamiento del presidente Jamil Mahuad y en el 2004 a la salida de Lucio Gutiérrez. Un movimiento, además, vigorizado por el triunfo de Evo Morales en Bolivia a cuyo camino quieren sumarse lo antes posible. Sara Díaz |
La protestas han llegado hasta los estudiantes en Ecuador. En la imagen, marcha en Quito de estudiantes de colegio.
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