CULTURA Almodóvar estrena su 16ª película "Volver" “Volver es una apuesta por una España blanca y luminosa frente a la España negra del odio” |
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| Ni las rutilantes salas de Los Ángeles, ni las interminables moquetas de Cannes o Berlín, ni los mejores cines de Madrid o Barcelona: Almodóvar ha elegido esta vez el Teatro de Puertollano (Ciudad Real), quizá el más cercano a su pueblo, Calzada de Calatrava, para el lanzamiento mundial de su nueva película, Volver. Una película que centra su historia en personajes y ambientes de La Mancha y que, por coherencia, pero también por agradecimiento, y quizá también por nostalgia, Almodóvar –a quien nadie discute ya su condición de “grande” del cine– ha querido que empiece a cobrar vuelo desde su tierra, desde sus raíces, desde La Mancha. Hasta allí, hasta el Teatro Auditorio de Puertollano tuvo que desplazarse el grueso de la prensa mundial para compartir con los enfervorizados vecinos, parientes y amigos de Almodóvar la “noche mágica” del estreno de Volver. Allí estaban todas las autoridades de Castilla-La Mancha, allí estaba la ministra de cultura, allí estaban las viejas y nuevas “chicas Almodóvar”, y un conmocionado, emocionado y pletórico Almodóvar, rodeado de los extras de su película, que esta vez no han sido otros que sus propios paisanos. Y es que Volver es una película sobre Castilla-La Mancha, sobre la gente de La Mancha, sobre la muerte (y sobre la soledad, y sobre la maternidad) en La Mancha. “No he hecho esta película para solucionar mi problema personal con la muerte –ha dicho Almodóvar–. No es que le tenga miedo: es que es un ciclo que no entiendo, aunque está claro que está ahí. Volver no me ha hecho entenderla mejor, pero sí mirarla de un modo más natural, mirarla con menos extrañeza. Y ese es el tema principal de esta película, la relación cordial y saludable que la gente de La Mancha tiene con la muerte. Allí el duelo es como una catarsis, una catarsis que a los vivos les hace mucho bien”. En Volver, Almodóvar recrea la costumbre de sus vecinos de “morir en su propia cama”, rodeado de los suyos y ser velado en la propia casa, lejos de la frialdad y el anonimato de los modernos tanatorios. En el subconsciente del director manchego “escuece” aún la muerte en solitario de su madre en la UCI de un hospital madrileño. “algo que tengo clavado en el corazón”, ha dicho muchas veces. Volver echará a andar en los cines a partir del viernes 17 de marzo, cuando este periódico ya esté en la calle. Penélope Cruz y Carmen Maura volverán a encarnar en la pantalla todo el universo en carne y hueso de un cineasta cuya obra personal ha alcanzado ya el reconocimiento mundial y que ha modificado profundamente la visión del mundo y de la realidad de muchos españoles. Que España tenga hoy, por el apoyo del pueblo, una ley de matrimonio gay que no tienen, de momento, ni Francia ni Alemania, se debe, en profundidad, más a Almodóvar que a Zapatero: el primero cambió la realidad, el segundo sólo ha cambiado la ley. Sin la revolución moral protagonizada (entre otros, por supuesto) por Almodóvar, nuestro país no estaría a la vanguardia. El cine de Almodóvar ha revolucionado, en muchos aspectos, el paisaje de España. Esta nueva película, ha dicho también Almodóvar, “es una apuesta por una España blanca y luminosa frente a la España negra del odio”. Quien tenga el oído fino sabe muy bien de qué está hablando y a qué se está refiriendo. En fin, todo invita a ver Volver. Y nosotros también volveremos, en el próximo número, con la crítica. J. Albacete |
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