EDITORIAL NACIONAL La salida de Bono y el cambio en el gobierno Esta salida se puede transformar también en una permanente señal de alarma, que mantenga en tensión a los sectores patrióticos y democráticos del mismo Partido Socialista, y en general de la sociedad española |
|||
| Nadie en España, sin exponerse a un duro castigo popular, puede defender abiertamente la desarticulación del Estado o los proyectos que abogan por la disolución del país. Pero la salida del gobierno del hasta ahora ministro de Defensa José Bono, el mejor valorado en todas las encuestas, entre otras cosas por su inequívoca defensa de la unidad de España desde la izquierda, y su sustitución por Alfredo Pérez Rubalcaba, uno de los artífices junto a Zapatero de la negociación del Estatut y clave de las negociaciones “en la sombra” con ETA, se convierte en una doble y seria advertencia, haciendo que el final de ETA se acepte como moneda de cambio para hacer avanzar los proyectos de fragmentación. Lo que explicaría la alegría con que los Imaz o el tripartito han recibido el cambio en el gobierno. La salida de Bono, por un lado, deja a Zapatero con las manos más libres para llevar adelante su apuesta, y ese es el mayor peligro, al dejar al sector del PSOE que representa la deriva que favorece los proyectos de fragmentación como núcleo duro del gobierno. Pero al mismo tiempo, esta salida se puede transformar, por un lado, en una permanente señal de alarma, que mantenga en tensión a los sectores patrióticos y democráticos del mismo Partido Socialista, y en general de la sociedad española. Eso dependerá en gran parte de la vigilancia que la izquierda patriótica, la rebelión democrática, las víctimas, los intelectuales y profesionales progresistas hagamos del proceso en el que estamos. Y por otro, en una alternativa en la reserva que pueda, si la gestión de Zapatero y la cúpula del PSOE llegara a derivar tanto contra los intereses nacionales que concentrara un amplio rechazo popular, volver para convertirse en una alternativa popular, patriótica y democrática. En todo caso se abre una situación especialmente delicada, por la confluencia de los intereses de los distintos poderes dispuestos a que avancen los proyectos de fragmentación en nuestro país. Sobre los intereses de las burguesías burocrático administrativas y sectores de las oligarquías locales, planea un nuevo relanzamiento de los proyectos hegemónicos de la burguesía monopolista alemana en la “Europa de los pueblos”, lo que coloca aun más en primer plano el peligro de “una eutanasia dulce” sobre nuestro país. |
|
||