NACIONAL

La salida de Bono del gobierno y la agudización de la deriva hacia la fragmentación
¡Ningún nuevo Godoy!

La salida de Bono del gobierno es un signo del calado de la amenaza de fragmentación que se cierne sobre España

Sólo pudo consumarse la invasión napoleónica porque la traición de Godoy y su camarilla abrió las puertas a las tropas francesas. Hoy se está gestando, anestesiando y confundiendo las conciencias con mensajes supuestamente progresistas, una traición de hondas consecuencias para el destino de nuestro país.

La coincidencia en el tiempo entre la aprobación en el Congreso del nuevo estatuto catalán –ariete principal hoy en día de las derivas soberanistas- y la declaración del alto el fuego por parte de ETA ha convertido en presente lo que desde estas mismas páginas veníamos advirtiendo: se pretende hacer pagar el final del terrorismo con el avance del proyecto de desarticulación de España.

El mismo abandono del gobierno por parte de José Bono –el ministro más valorado por los ciudadanos y que más se ha significado en la defensa de la unidad de España desde la izquierda- no es más que un nuevo signo de la magnitud de esta amenaza.

Ni ETA, ni Ibarretxe, ni Carod Rovira tienen ni fuerza ni capacidad de influencia en la sociedad española para atacar, sin generar un amplísimo rechazo, la unidad. Sólo es posible el avance de la fragmentación porque hay sectores en el seno del PSOE y el gobierno que –cobijándose bajo la tradición socialista y el amplio rechazo a la derecha- no hacen sino dar aliento y cobertura a la fragmentación.

Es hora de que el conjunto de la sociedad española, especialmente la mayoría progresista, abra los ojos. A través de edulcorantes como el avance del proceso de paz o la ampliación de la pluralidad se pretende esconder lo que no es más que una traición a los intereses nacionales y populares.

Conocemos las nefastas consecuencias de la traición de Godoy. Ahora, se pretende cuartear la nación de ciudadanos que es España en pequeños reinos de taifas etnicistas e insolidarios.
Hay que parar la traición antes de que se consume, y eso exige la movilización del conjunto de la sociedad. Ningún nuevo Godoy tiene que ser la consigna a difundir desde la izquierda.

A nadie se le escapa que Bono constituía un firme referente en defensa de la unidad, dentro de un gobierno donde coexisten ministros como Montilla –máximo dirigente de un socialismo catalán responsable del nuevo estatuto– o Moratinos –exponente de los nuevos afrancesados–.

Su decisión de abandonar el gobierno es un termómetro especialmente sensible para medir la amenaza fragmentadora. La salida de Bono se produce después del acuerdo entre Zapatero y Mas, de que el Congreso apruebe un estatuto que define a Cataluña como nación, y de que aparezcan preocupantes síntomas sobre el “precio” a pagar por la inactividad de ETA.

Es indudable que la salida de Bono del gobierno tiene sus raíces en esta deriva hacia la fragmentación, en la que participa de una manera cada vez más preocupante núcleos duros del gobierno de Zapatero y del PSOE.

“¡Claro que se va a conseguir un acuerdo con ETA! Todo el problema radica en ¿a qué precio? Y sobre todo, ¿quién se lo va a cobrar? Lo que se está proponiendo es la inactividad de ETA a cambio de que avance el proceso de fragmentación de España. El precio político de que la banda de asesinos deje de actuar es cumplir con los objetivos bávaros y no con las migajas que Ibarretxe y otros personajes de tres al cuarto puedan recoger de malvender España”.

Estas palabras, publicadas en el De Verdad nš 12 del 2005, se convierten hoy en un inquietante presente. Una vez que la vía etnicista y nazifascista encabezada por Ibarretxe encalló ante la rebelión ciudadana, los principales caminos de la fragmentación se han trasladado desde Euskadi a Cataluña.

El nuevo estatuto catalán, aún con todos los retoques impuestos en el Congreso, significa un avance en la desarticulación política del Estado. Las vigas maestras del nuevo estatuto –Cataluña como nación, la financiación insolidaria, las relaciones de bilateralidad…- no son sino pasos que laminan la unidad. Es en este contexto donde ETA puede prestar un mejor servicio enfundando las pistolas. Haciendo pagar por ello un precio demasiado elevado.

Pero la verdadera amenaza no esta en ETA, hacen falto poderes más altos para desmembrar España. El peligro radica en la existencia de proyectos imperialistas, con sede en Berlín, que pretenden ampliar su hegemonía descuartizando los actuales Estados. Un plan que no es sino una nueva versión del viejo proyecto hitleriano de la “Europa de los Pueblos”, reconvirtiendo el continente europeo en pequeñas unidades que giren en torno a Alemania, utilizando criterios de unidad étnica o lingüística, o las regiones económicas, para despedazar los Estados.
La traición de afrancesados como Godoy abrió las puertas a la invasión napoleónica, cuyo objetivo era fragmentar España en varios reinos vasallos a París, futuro que sólo evitó la heroica resistencia del pueblo español. Luego vino la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis, que permanecieron en España durante dos años, la apropiación de las principales fuentes de riqueza españolas, el azuzamiento del carlismo para debilitarnos, sucesivos golpes de Estado en el XIX apadrinados por Francia para aumentar su control sobre el país…
Las consecuencias de la traición actual, de consumarse, no son menores. Se trata de convertir España en múltiples reinos de taifas cuya independencia sería equivalente a la que tienen Panamá o Luxemburgo.

No podemos permitir que la historia se repita. Ningún nuevo Godoy tiene que ser la consigna a difundir en la izquierda.


Declaraciones de José Bono

“España no es una nación de naciones o Estado de pueblos, sino una nación de ciudadanos”

“Juntos, los españoles somos más que separados, juntos podemos más, alcanzamos más y podemos ofrecer a nuestros hijos un futuro mejor que divididos o separados”.

(José Bono)

“Debo decir que siento en mi corazón un profundo amor a España y que cada día que pasa me siento más profundamente español”. (...) “Juntos, los españoles somos más que separados, juntos podemos más, alcanzamos más y podemos ofrecer a nuestros hijos un futuro mejor que divididos o separados”.

(Declaraciones de José Bono en el acto de despedida como ministro de Defensa)

P. Su dimisión sigue a la marcha de Francisco Vázquez como embajador al Vaticano. ¿Están en retirada quienes en el PSOE comparten su idea de España?
R. No sé si la idea que yo tengo de España es minoritaria. Lo que sí sé es que España nos sobrevivirá a todos los que hoy estamos seguros de su identidad y también a los que dudan.

P. Para algunos, su presencia en el Gobierno era una garantía de que las concesiones a los nacionalistas no sobrepasarían determinados límites.
R. Nunca he tenido la sensación de ser un ministro-dique, aunque algunos nacionalistas dicen que se han alegrado de mi marcha no por aversión personal, sino por mi oposición a sus propósitos disgregadores.

(Entrevista a José Bono. El Mundo, 8 de abril de 20006)

P. ¿Es verdad que dijo que si usted hubiese ganado el Congreso del PSOE Maragall no hubiese metido mano en la confección de la Comisión Ejecutiva Federal?
R. Creo que lo dije, pero hace tanto tiempo que casi no lo recuerdo.

P. Ahora que se va del Gobierno, ¿piensa en realidad que la aparición del término «nación» en el preámbulo no tiene ningún valor, como excusó cuando se incorporó esa palabra que usted aseguró que iba a quedar fuera?
R. No es nada nuevo lo que digo: desde el punto de vista Constitucional sólo hay una nación que es España. Todo lo demás son partes apreciables de un todo.

P. El anuncio de su marcha coincidió ayer con algo tan indeseable para usted como la excarcelación de Arnaldo Otegi. ¿Desesperanzador?
R. Cuando ayer vi que salía de la cárcel Otegi a cambio de dinero, lo primero que pensé es de quién será el dinero, a quién se lo habrán robado, porque casi con seguridad ese es un dinero que tiene un origen ilícito o al menos muy sospechoso.

(Entrevista a José Bono.  ABC, 8 de abril de 2006)

P. ¿Le ha sido tan leal al presidente como para decirle sin tapujos que ese proyecto puede lesionar los principios de igualdad y solidaridad que son la bandera de un partido socialista?
R. Por supuesto que hemos hablado del Estatuto y de lo poco que me gustan las derivas soberanistas. (…) Tengo tanta lealtad al PSOE y al presidente como rechazo político a quienes predican que pagar más impuestos o haber tenido un fuero hace tres siglos otorga más derechos. Eso lo vengo diciendo desde hace mucho ante s de ser ministro.

P. ¿Qué es para usted España?
R. Mi nación y mi patria. No soy apátrida. A medida que la vida pasa por mí, me siento cada vez más profundamente español. Siento a España en mi corazón y la llevo hasta en el tuétano mismo de mis huesos. No me da vergüenza decir que me producen emoción la bandera o el himno nacional, porque para mí representan a una nación sin cuya aportación el mundo estaría notablemente incompleto.
(...) PSOE y PP deberían estar juntos en muchos sitios. Los españoles no entenderían que la política de partido sea más importante que la política de Estado en la lucha contra los terroristas.

(Entrevista a José Bono.  El País, 8 de abril de 2006)

Bajo banderas como el avance del proceso de paz o la ampliación de la pluralidad se pretende hacer avanzar los proyectos de disgregación de España. La salida de Bono del gobierno de Zapatero marca un nuevo escenario en esta batalla.

 

“Debo decir que siento en mi corazón un profundo amor a España y que cada día que pasa me siento más profundamente español”
(José Bono)