NACIONAL

Partido Popular
La fábula del escorpión

La naturaleza de una fuerza pro-oligárquica y pro-imperialista como el PP la imposibilita para levantar un frente en defensa de la unidad

En la actitud desplegada por Bono, y en las posturas mantenidas ante el hasta ahora ministro de Defensa por parte de la dirección del PP, podemos diferenciar dos orientaciones antagónicas. Bono ha defendido enérgicamente la unidad, asumiendo una autonomía e independencia de criterio frente a la línea impuesta en el gobierno de Zapatero, intentando unir en esta batalla a un espectro que va desde Rosa Aguilar hasta el mismo Rajoy. Por el contrario, la plana mayor de la derecha no ha dudado en arremeter contra Bono, a pesar de ser el puntal frente a los proyectos disgregadores en el gobierno de España.

Puede atribuirse esta conducta al oportunismo de utilizarlo todo para erosionar a Zapatero. Pero la enfermedad de la derecha es mucho más grave, evidencia su incapacidad, en virtud de su naturaleza reaccionaria, para defender de forma consecuente la unidad, y para agrupar en esta batalla a la sociedad española.

A pesar de las palabras, las poses y los discursos, la política del PP no ha hecho sino echar piedras contra el tejado de la unidad de España. Si el principal problema del país es la amenaza que se esconde detrás de los proyectos disgregadores, ¿a cuento de qué el PP coloca como proa de su combate al gobierno movilizaciones contra el matrimonio gay, o en respaldo de la educación privada o los privilegios de la iglesia? Todas ellas, campañas que se enfrentan, por su carácter reaccionario, a los intereses y sensibilidad de la mayoría de la sociedad.

Cuando se ataca la unidad, a través de proyectos disgregadores, la respuesta tiene que pasar por fortalecerla, levantando un amplio frente patriótico que una al conjunto de clases y fuerzas. La política del PP ha ido en sentido contrario, ¿pero es que podía esperarse otra cosa de ellos?

Para unir, es necesario reconocer y satisfacer, aunque sea en parte, los intereses y deseos del conjunto de la sociedad. Y el PP está imposibilitado para hacerlo. Por su propio carácter. Representan los intereses de la oligarquía y el imperialismo. Están vinculados históricamente a los sectores más antipopulares y vendepatrias de la sociedad española. Es demasiado lastre para poder desprenderse de él. La dirección del PP no puede siquiera plantearse un proyecto nacional que recoja los intereses populares, y que no haga depender España de una u otra potencia imperialista. El gobierno de Aznar se enfrentó a la disgregación pero impulso ataques furibundos a las condiciones de vida y trabajo del pueblo como el decretazo. Se posicionó contra el diktat franco-alemán, pero encadenando a España al belicismo de Bush.

Al mismo tiempo, quien no se somete al pensamiento único de la caverna pasa a ser acusado de pusilánime ante el terrorismo o aliado de los separatistas. Incluso personalidades tan destacadas en la lucha contra el fascismo étnico como Savater han debido soportar las iras de la caverna. Lo que ha hecho el PP es un ejemplo de lo que no se debe hacer. Pero no podían comportarse de otra manera, aún cuando eso signifique echar piedras contra el tejado de la unidad que dicen defender. De la misma manera que, en la fábula del escorpión, éste no puede dejar de picar a la rana cuando atraviesa el río subido a su grupa, aún sabiendo que eso iba a significar su muerte. –“Es mi naturaleza”, contesta el escorpión ante el estupor de la rana–. La naturaleza de una fuerza pro-oligárquica y pro-imperialista como el PP la imposibilita para levantar un frente en defensa de la unidad.

La principal conclusión que debemos extraer de esto es que sólo desde la izquierda es posible dirigir con éxito la batalla contra la disgregación. Por ello sacar a la luz y fortalecer las corrientes patrióticas en la izquierda es una tarea de primer orden.

Francesc Ten

Lo que ha hecho el PP es un ejemplo de lo que no se debe hacer. Pero no podían comportarse de otra manera, aún cuando eso signifique echar piedras contra el tejado de la unidad que dicen defender.