NACIONAL - EUSKADI Manifiesto 8 de abril |
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La declaración de alto el fuego permanente de ETA es, pese a no suponer el abandono definitivo de las armas por parte de la banda terrorista, una buena noticia para los ciudadanos demócratas. Desgraciadamente, esta declaración no compensa de ningún modo a los centenares de víctimas asesinadas por la banda. Pero demuestra que la resistencia de los movimientos cívicos no ha sido en vano: junto a las medidas policiales, judiciales y políticas (Pacto Antiterrorista, Ley de Partidos…) ha servido para arrinconar a la banda y cortocircuitar sus actividades, quizá de manera irreversible. ETA y sus organizaciones tratan de hacer de la necesidad virtud (vicio en este caso) y pretenden aprovechar el alivio causado por el cese forzoso de sus actividades para consolidar ventajas políticas de largo alcance. Los culpables de la falta de libertad política en el País Vasco intentan presentarse como los paladines encargados de reclamarla… ¡precisamente a los Estados de Derecho español y francés, que la han defendido frente a ellos! Quisieran hacer pasar sus pretensiones como derechos inalienables conculcados, e ignorar a las instituciones que no han logrado derribar por la fuerza para sustituirlas subrepticiamente por otras a su medida. Se abre un período en que ha de ser imprescindible la claridad de planteamientos y la firmeza democrática para defenderlos, así como la unidad constitucional de los partidos que ni quieren, ni deben, ni pueden hacer concesiones políticas para que cese un terrorismo… que de todas formas no tiene más remedio que terminar. La única normalización política que necesita el País Vasco es abolir el uso y la justificación de la violencia terrorista, nunca el cambio de las instituciones para compensarla. Por lo tanto, “Basta Ya” exige la unidad constitucional de los partidos y de los ciudadanos que se sienten efectivamente demócratas, no sólo de modo oportunista o retórico. Del Manifiesto de ¡Basta ya! |
Fernado Savater, Pilar Ruiz y Agustín Ibarrola.
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