MOVIMIENTO OBRERO

España una sola nación de ciudadanos
Inmigrantes: la llave del futuro

El destino de los trabajadores inmigrantes en nuestro país es una pieza clave del futuro de progreso y bienestar para el conjunto del pueblo español

Los inmigrantes constituyen hoy por hoy nada menos que el 6% del global de la población española, y en comunidades como Madrid o Cataluña alcanzan el 10%. Es completamente innegable la fuerza social, económica y laboral que alcanza la inmigración en nuestro país. Como es innegable también que cualquier alternativa de progreso para el conjunto del pueblo español pasa ineludiblemente por su plena integración a un país del que ellos ya forman una parte importante. Sin embargo, y contradictoriamente a la importancia creciente de este sector de la clase obrera, la oligarquía española trabaja activamente para que continúen siendo mano de obra barata, cuanto más silenciada y marginada mejor. La “ilegalidad”, y la falta de alternativa social y política para los inmigrantes es una situación incomprensible sin la complicidad de las fuerzas de izquierdas, sindicatos y partidos.

La demandas de los trabajadores inmigrantes exclusivamente puede resolverse sobre la base de la unidad y solidaridad “de clase”, desde el principio

España necesita de mano de obra y la importa. Según la ONU casi 5 millones de personas, España casi ha quintuplicado su población inmigrante en 15 años (1990-2005). En la actualidad viven 4,8 millones de inmigrantes, de estos entre unos 3. 5 millones son no comunitarios. La mayor parte marroquíes, siguiéndole muy de cerca la comunidad hispana, principalmente ecuatorianos y colombianos, en proporción continúan los inmigrantes de los países del Este, subsaharianos y de otros países de origen.

Además de su importancia demográfica hay que sumar el hecho de que sectores productivos y regiones de nuestro país dependen de la mano de obra inmigrante: jornaleros en el campo, construcción, hostelería, servicio doméstico y cuidado de mayores; los trabajos más precarios son lugar común de los trabajadores inmigrantes. Es por todos conocido que más de un millón y medio de inmigrantes son ilegales, por tanto, son mano de obra en negro sometida a las peores condiciones del mercado laboral (entre los inmigrantes no europeos y los jóvenes trabajadores la pobreza es de uno de cada tres); sin embargo gracias a las cotizaciones de los que trabajan de forma “legal” por primera vez en más de 15 años la seguridad social cierra por dos años consecutivos con superávit.

Pero no sólo es riqueza económica, los trabajadores inmigrantes aportan riqueza cultural, y social, diversidad racial y son hoy un aporte al crecimiento demográfico de un país que había entrado en una curva descendente.

Su plena integración tiene la base material de la regularización, el reconocimiento de sus plenos derechos políticos y sociales. El destino de los trabajadores inmigrantes en nuestro país es una pieza clave del futuro de progreso y bienestar para el conjunto del pueblo español.

¿A quiénes nos  enfrentamos?

¿A quien le interesa crear una clase obrera invisible, sin voz ni voto? Las reivindicaciones de los trabajadores inmigrantes son, en primer lugar, incompatibles por su propia naturaleza con cualquier proyecto nacionalista. El programa de las burguesías nacionalistas en nuestro país descansa sobre el predicamento del enfrentamiento de la clase obrera y el pueblo trabajador por su origen, lengua, cultura, etc. Si en la doctrina aranista ya existían los “maquetos”, hoy para el programa racista y etnicista de la burguesía vasca el destino para los inmigrantes de otros países es ser ciudadanos de tercera o cuarta categoría. ¿Qué destino tiene previsto la burguesía catalana , solo en apariencia más “tolerante”, para las horneadas de ecuatorianos, subsaharianos o marroquíes? A nadie se le escapa cómo ya van formando su propio feudo laboral unificando cultura y lengua en una de las regiones más plurales de nuestro país.

Frente a los proyectos del nacionalismo, preso de sus propios intereses de explotación, nos enfrentamos a un problema que afecta a un sector de la clase obrera y de los trabajadores, de un sector que actualmente trabaja en España con independencia de su origen nacional. Y cuyas demandas sólo y exclusivamente puede resolverse sobre la base de la unidad y solidaridad “de clase”, desde el principio. La división o sectorialización de los trabajadores es un arma del enemigo común y actúa en contra de todos.

La oligarquía española y las burguesías locales, aunque enfrentadas en otros terrenos, en este se dan la mano. Les interesa tener un sector de los trabajadores del que sacan más beneficios y que está dispuesto a venderse en las peores condiciones de precarización, por las propias condiciones materiales de existencia que impone la ilegalidad o estar años renovando “papeles”.

Por otra parte, antes el PP y ahora el PSOE, mantienen en lo fundamental la misma política de inmigración. Dejando intacta la Ley de Extranjería y abriendo el grifo de las “regularizaciones extraordinarias” según, para que cuadren las cuentas de la seguridad social. A todo ello acompaña, siguiendo las directrices de la UE, el incremento de la política policial en las fronteras españolas que lejos de amainar las oleadas de inmigrantes provoca más muertes.

Por último, la complicidad de las cúpulas sindicatos es flagrante en esta situación. Es palpable el abandono al que se ha sometido a este sector de los trabajadores, dejándoles sin alternativa y sin defender sus intereses. Con su complicidad se han aprobado las reformas a la Ley de Extranjería que realizó el PP y que reforzaron los aspectos más reaccionarios de la ley. Con su complicidad, también, el PSOE a acometido el último procesos de regularización extraordinaria dejando a un millón nuevamente sin papeles, cuando todas las organizaciones de inmigrantes y ONG´s pedían criterios menos drásticos para que un mayor número de inmigrantes pudiesen acceder a su permiso de trabajo.
Contamos con el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo español
Pero si desde los partidos y cúpulas sindicales la marginación de los inmigrantes se impone en los hechos, en la base de la inmensa mayoría del pueblo español ocurre exactamente lo contrario.

Según la última encuesta del CIS el 78,9% de los españoles afirma que quienes se establecen en España deberían tener los mismo derechos que el resto de los ciudadanos. El apoyo, ya manifestado en la campaña de “papeles para todos” del 2001, del pueblo español a los derechos de los inmigrantes nada tiene que ver con las decisiones políticas tomadas hasta el momento. Según esta misma encuesta el 86% de los españoles está a favor de que los inmigrantes obtengan un puesto de trabajo en igualdad de condiciones que los españoles, por lo tanto, un nuevo proceso de regularización sería apoyado por la inmensa mayoría. El 73% de los españoles apoyan que los inmigrantes tengan facilidades para traer a sus familias, una reivindicación actual frente a una Ley de Extranjería que limita la reagrupación familiar. Un 77,8% considera que “con el tiempo” deberían tener derecho a obtener la nacionalidad española. En cuanto a derechos políticos, más del 60% de los encuestados está a favor de que los inmigrantes voten en las elecciones municipales, el 53,4% que deberían poder votar en las elecciones generales. El 61% que se afilien a partidos.


¡Española o extranjera una misma clase obrera!

Tabla de las principales exigencias

– No queremos guetos. Frente a crear condiciones de marginación para este sector de los trabajadores hay que exigir la plena integración de los inmigrantes en la vida laboral, social y política del país.

– Frente a seguir las directrices provenientes de los órganos de la UE, pero dirigidos por Francia y Alemania -cuyas leyes reaccionarias no son ningún ejemplo a seguir en política migratoria- nuestro país debe definir de forma propia y autónoma su política de extranjería, de acuerdo a nuestras necesidades e intereses particulares.

– Regularización plena de los inmigrantes ilegales que viven y trabajan en España. Eliminando la exigencia de un contrato y reduciendo el tiempo de empadronamiento para la solicitud del permiso inicial de trabajo.

– Derogación de la actual Ley de Extranjería. Es necesario una nueva ley acorde a las actuales condiciones laborales de los inmigrantes y su integración, facilitando desde la reagrupación familiar hasta el derecho a huelga, organización y sindicación, entre otros.

– Derecho a organización, huelga y sindicación. independientemente de su situación legal. Los inmigrantes deben tener derecho a defender, hombro a hombro con los trabajadores españoles, la mejora de sus condiciones de trabajo y existencia.

– Exigir el reconocimiento de voto y participación política. Derecho de voto municipal y nacional, a tener candidatos y partidos.

– Estudiar cómo facilitar y agilizar el acceso a la nacionalidad española.

Arantxa Bueno