REPORTAJE CENTRAL

Algunas claves del nuevo Estatut
Hechos son razones...

El castellano, como el inglés

Han excluido el castellano como lengua vehicular o de aprendizaje, limitando su enseñanza a la de una lengua extranjera

Diversas asociaciones de profesores han denunciado la decisión del Departamento de Educación de la Generalitat de Cataluña de tratar el castellano como una lengua extranjera, al excluirlo de las pruebas de competencias básicas, que se han de realizar a los alumnos de primaria y secundaria de la enseñanza pública y concertada.

En el terreno lingüístico, las pruebas de evaluación de las competencias básicas que se realizan cada curso, quedan reducidas exclusivamente al catalán, “la lengua vehicular y de aprendizaje de la educación”.
Los responsables de Educación han decidido que la valoración del castellano se haga, como el inglés y el resto de lenguas extranjeras, no cada año sino cada cierto tiempo, sacándolo fuera de las pruebas de competencias básicas, donde sí entran: las matemáticas, ciencias naturales el ámbito lingüístico –reservado al catalán- y el social.
Con este tipo de medidas, y aún sin haber aprobado el nuevo Estatuto, el Gobierno de Maragall está desarrollando la marginación de más del 50% de la población escolar que tiene el castellano como lengua materna, y que incluye tanto a los que vinieron de otras regiones de España, como a los inmigrantes de Ecuador, Colombia, Bolivia o Perú.

A pesar del reconocimiento legal del derecho de los niños a recibir la primera enseñanza en su lengua materna, y de la obligación legal de la Generalidad de Cataluña de garantizar ese derecho, el gobierno autonómico lo ha suprimido en los hechos. Así, excluido como lengua vehicular o de aprendizaje, limita su enseñanza a la de una lengua extranjera.

Una situación que, como sostienen los expertos y la UNESCO, ocasiona a los niños castellanohablantes muchos problemas y retrasa su aprendizaje. Según el informe PISA 2003, frente a un índice de fracaso escolar de los niños catalanohablantes del 18,6%, los niños castellanohablantes alcanzan la cifra de 42,6%, una diferencia del 24%.
Con el nuevo Estatuto, a partir del Artículo 6.1, que define el catalán como “lengua propia”, dejando como tal fuera al castellano, se refuerza ese tratamiento como una lengua extranjera más del castellano, y no junto con el catalán, como una de las dos lenguas de Cataluña y los catalanes.


Corrupción, 3%, la ley del silencio

Maragall a CiU: ustedes tienen un problema y este problema se llama tres por ciento

“Hemos llegado al fondo, de la cuestión: ustedes tienen un problema y este problema se llama tres por ciento”. En el debate parlamentario del 24 de febrero de 2005, Maragall acusaba de corrupción a CiU por cobrar comisiones, que llegaban incluso a superar el 20%, a las constructoras a las que se adjudicaban las obras de la Generalitat.

Pero Maragall, con la misma rapidez con la que intentó apartar su responsabilidad por los hundimientos del Carmelo poniendo al descubierto la corrupción generalizada en la administración autonómica, se apresuró a echar tierra sobre el asunto ante las amenazas de CiU.

Artur Mas amenazó con romper el consenso para reformar el Estatuto. Y Maragall retiró sus acusaciones, “por una sola razón, para que CiU cumpla su parte en la negociación del Estatuto”. ¿Qué importaba la corrupción? ¿Qué importaba la extorsión con comisiones ilegales destinadas a financiar a los políticos y sus partidos? ¿Qué importa el destino de los ingentes recursos que maneja la Generalitat, aunque Cataluña sea una de las comunidades que, proporcionalmente al PIB, menos dinero gasta en servicios sociales, sanidad y educación; mientras entierra cientos de millones en subvencionar los agujeros negros de sus aparatos de propaganda en la radiotelevisión catalanas?

Desde entonces los cuatro partidos implicados en la elaboración de este Estatuto, con Maragall y Mas a la cabeza, la vergonzosa complicidad de los dirigentes de ERC e ICV, y el apoyo de los medios de comunicación catalanes, han establecido un pacto de silencio para ocultar la corrupción. Como una auténtica mafia, la “omertá” o ley del silencio sigue funcionando para salvar un Estatuto hecho a medida de sus intereses, de una casta enquistada en los entresijos del poder autonómico.


«Montilla, escucha, Braun no se cierra»

Montilla se esperaba flores y se encontró lanzas

Los trabajadores de Braun recibieron al ministro Montilla con pancartas, donde podía leerse, “No al cierre de Braun”; y consignas como: “Ellos ya lo tienen arreglado y se llenan los bolsillos”, o “Implicaos un poquito, somos de vuestro pueblo”.

La visita del ministro de Industria José Montilla a Cornellá, la población del cinturón industrial donde gobernó como alcalde durante casi 20 años, para celebrar un mitin del PSC, se convirtió en un acto de protesta de decenas de trabajadores de Braun contra la política del gobierno catalán.

El cierre de la factoría Braun en Esplugues de Llobregat es un nuevo capítulo de deslocalización de empresas establecidas en Cataluña, que se marchan ante la incapacidad de la Generalitat y el gobierno central para retenerlas. Este nuevo cierre supondrá la pérdida de 700 puestos de trabajo directos y entre 2.000 y 3.000 indirectos en toda la comarca del Baix Llobregat, según datos de los sindicatos.

“¿Dónde están los artículos del Estatuto que traten este tipo de problemas?”, preguntaban los trabajadores al ministro Montilla.
Se sienten abandonados ante el cierre y deslocalización de la empresa. Montilla se esperaba flores y se encontró lanzas.


La mordaza

El referéndum sobre el Estatuto está demostrando que la mordaza también ha empezado a funcionar en Cataluña

Quienes pensaban que las presiones para acallar las posiciones disidentes sólo funcionaban en Euskadi se equivocan; el referéndum sobre el Estatuto está demostrando que también han empezado a funcionar en Cataluña.

Los impulsores de la campaña Enmienda 6.1 (*) y varios miembros de las corrientes críticas del Partido Socialsita de Cataluña han denunciado las dificultades que están teniendo para desarrollar su campaña crítica con el Estatuto. A las presiones internas dentro del PSC contra los sectores críticos, se han unido varias empresas de publicidad, rechazando poner en sus soportes publicitarios la campaña de Enmienda 6.1, que bajo el lema “Desde la izquierda, si votas… no va a ser que sí”, pide el rechazo ciudadano para un Estatuto que: “dibuja una Cataluña cerrada en sí misma, clientelar, insolidaria, anclada en el pasado y que limita derechos lingüísticos y culturales de muchos de sus ciudadanos”.

En Tarragona, la empresa de publicidad que había contratado las vallas publicitarias para la campaña de Enmienda 6.1, canceló unilateralmente el contrato, por temor, a que eso pudiera traerles algún perjuicio o tipo de represalia que, evidentemente, estaría referida al miedo a perder posibles contratos con empresas o personas relacionadas con los partidos políticos que están haciendo la campaña del sí.
Los rasgos totalitarios del régimen de castas políticas, acentuados en tres años de tripartito, se hacen evidentes también en el “oasis catalán”.

(*) Enmienda 6.1, es una campaña por la defensa del bilingüismo en Cataluña, bajo la consigna de “Igualdad de lenguas, igualdad de ciudadanos”.


J. Salvador

El ministro Montilla increpado por los trabajadores de Braun.