EDITORIAL NACIONAL
El derecho al voto y los trabajadores inmigrantes Lo que ha ocurrido, por el contrario, es que en los 5 años transcurridos desde el 11-S, el imperialismo yanqui ha puesto en evidencia como nunca antes en su historia las profundas debilidades estratégicas en que se asienta su hegemonía |
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| Asumir lo excepcional como normal es el primer síntoma de que la enfermedad ha avanzado ya demasiado trecho. Hoy, en la España democrática, cuatro millones de personas que viven y trabajan en España están privados de sus derechos políticos básicos. ¿Por qué a un trabajador inmigrante se le exige el cumplimiento de los deberes, pero no se le permite participar políticamente a través del voto? ¿Por qué no puede elegir a los representantes que mejor defiendan sus intereses y penalizar a quienes los ataquen? ¿Podemos seguir permitiendo esta excepcionalidad democrática? Vale la pena recordar que las manos de los trabajadores inmigrantes han aportado a España un crecimiento de la renta per cápita del 2,6%. Sin su trabajo, buena parte del crecimiento de la economía española durante la última década no se habría producido. Si son buenos para trabajar, también lo son para decidir. ¿Por qué un ciudadano inglés puede votar en las elecciones municipales, y un trabajador colombiano o marroquí no? Exigir el derecho al voto para todos los trabajadores inmigrantes es una exigencia que todo demócrata debe respaldar cerradamente. Las posiciones expresadas por Artur Mas o Duran Lleida, exigiendo el conocimiento del catalán o calificando la concesión del voto a los inmigrantes como “un peligro para Cataluña”, deben ser tratadas como lo que son: la expresión del poso más racista y antidemocrático de la burguesía catalana. Pero no es sólo una exigencia democrática. Es también una cuestión de clase. Las clases dominantes saben que excluir a sectores del pueblo de la participación política es imprescindible para la estabilidad de sus regímenes. Negándoles el derecho al voto a los inmigrantes, se pretende perpetuar la invisibilidad política de un sector cada vez más amplio de la clase obrera y el pueblo trabajador de España. Que no dispongan de medios para hacer sentir su voz ni exigir la defensa de sus intereses. La reivindicación del derecho al voto para los inmigrantes debe ser una bandera que haga suya el conjunto de la clase obrera y el pueblo español. Que todos los sindicatos, comités de empresa, organizaciones sociales, asociaciones de vecinos… respalden la conquista de todos los derechos políticos por parte de los trabajadores inmigrantes. No podemos consentir que a una parte de nuestro pueblo se le condene a la exclusión política más absoluta. Una alternativa progresista y popular debe coger, como un elemento fundamental, la defensa de los intereses de los trabajadores inmigrantes. Y a su vez, la participación política de los trabajadores inmigrantes es cada vez más imprescindible para imprimir en España un giro favorable a la defensa de los intereses populares. |
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