EL OJO DEL BUHO

Documental de Spike Lee sobre el Katrina
Réquiem de furia

Miles de personas no habían podido huir de la devastación del huracán, sencillamente porque no disponían del dinero suficiente para comprar un billete. A la misma hora, Condolezza Rice se gastaba 7.000 euros en una exclusiva zapatería de la lujosa Quinta Avenida

“Lo que ocurrió en Nueva Orleáns fue un acto criminal perpetrado por el gobierno estadounidense contra su propia población. Alguien debería ir a la cárcel por ello”.

Con esta contundencia se pronuncia el director norteamericano Spike Lee tras estrenar “When the Leeves broke: a requiem in four acts” (Cuando se rompieron los diques: réquiem en cuatro actos). Un réquiem de furia que es al mismo tiempo un homenaje a las víctimas de Nueva Orleáns y una andanada de furia contra el genocidio perpetrado por el gobierno norteamericano. La América progresista –la que se pronunció contra la guerra de Irak con el manifiesto “No en nuestro nombre”- desfila por el documental para respaldar la denuncia.

Más de 140 años después de la abolición de la esclavitud en Estados Unidos y a más de 50 años de un histórico fallo que determinó que la separación racial no es igualitaria, Spike Lee nos ofrece el abismo de segregación de clase que inunda Nueva Orleáns. Dando la voz a quienes los grandes medios han pretendido dejar mudos.

En una entrevista, Herbert Freeman recuerda la muerte de su madre en el Centro de Convenciones de Nueva Orleáns y el momento que tuvo que dejar su cadáver allí al ser evacuado junto con otras personas. Ante ello, Calvin Mackie, profesor adjunto de Ingeniería Mecánica de la Universidad Tulane, dice: “¿Cómo es posible que en el país más rico del mundo, donde el batallón aerotransportado 82 puede llegar a cualquier parte del mundo en un día y medio y a los dos día llegó a Sri Lanka, a los cuatro o cinco días del huracán el gobierno federal todavía no haya hecho acto de presencia en Nueva Orleáns?”.

Oímos que la policía montó una barricada humana armada en el puente que da al distrito Jefferson e hizo retroceder a los que trataban de cruzar. A los ancianos, los heridos, los abandonados por las autoridades en la autopista, los encañonaron y les ordenaron dar media vuelta. Después vemos a la gobernadora Kathleen Blanco decir: “Vamos a restaurar el orden público… Estas tropas saben disparar a matar y están muy dispuestas a hacerlo si es necesario, y espero que lo hagan”.  Y finalmente contemplamos a Condolezza Rice de compras por la Quinta Avenida mientras el pueblo de Nueva Orleans era condenado.

Joan Arnau