EL RUIDO Y LA FURIA
Desastre del Katrina Después del huracán, el congresista Richard Baker afirmó: “Por fín se ha limpiado la vivienda pública de Nueva Orleáns. No lo pudimos hacer nosotros, pero Dios lo hizo” |
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| Después del huracán, el congresista Richard Baker afirmó: “Por fín se ha limpiado la vivienda pública de Nueva Orleáns. No lo pudimos hacer nosotros, pero Dios lo hizo”. Estas gélidas frases –preñadas de la frialdad del interés contante del dinero- demuestran la auténtica depuración de clase que la burguesía norteamericana pretende imponer en Nueva Orleáns. En agosto de 2005, poco antes de Katrina, había 7.481 plazas de vivienda pública en la ciudad. Menos de un año después sólo existen 1.000 departamentos. En 1996, había 13. 694 plazas de vivienda pública, ya habían tumbado más de la mitad antes de Katrina, y si logran tumbar los que quieren, habrán eliminado el 85%. Grupos de residentes de los barrios de Nueva Orleans devastados por el huracán Katrina reaccionaron con furia al primer borrador del proyecto de reconstrucción. Según el plan preliminar, con el fin de recuperar algunas de las zonas húmedas, una barrera natural para las inundaciones, no se rehabilitarán todos los barrios. Los requisitos estructurales para la reconstrucción serán prohibitivamente caros para residentes de bajos ingresos. Los residentes de las zonas más afectadas y vulnerables tienen cuatro meses para presentar planes viables de rehabilitación que tengan el apoyo de suficientes vecinos. En caso contrario, sus viviendas - lo que queda de ellas- serán embargadas y compradas por las autoridades al precio de mercado anterior al huracán. Hoy la gente de
muchos de esos barrios obreros (Treme, Gentilly, New Orleans
East, Uptown, 7th Ward, el famoso 9th Ward y otros) se encuentra
dispersa por todo el país. Sigue luchando por reconstruir
su vida. Menos de la mitad de los que vivían en Nueva
Orleáns ha logrado regresar. Más de 200,000
personas siguen viviendo en Texas. Limpieza étnica con sello de clase. Se reconstruirán los barrios de más elevados ingresos, mientras que los barrios pobres permanecerán despoblados –en muchas casas se siguen encontrando cadáveres- o serán demolidos. Joan Arnau |
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