INTERNACIONAL Merkel
año I Dos son las claves de la recuperación: la burguesía alemana está saliendo a costa del resto de países de la Unión Europea y de los propios trabajadores alemanes |
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| “Alemania ya no es el enfermo económico de Europa”, dice la canciller alemana Ángela Merkel que se prepara para saldar su primer año al frente del ejecutivo alemán con una valoración positiva de recuperación económica. Lo que la canciller no ha dicho es que ahora la “enfermedad” se ha traspasado, que ahora una gran parte de los trabajadores alemanes están más “enfermos” en su propia economía familiar, que antes. Por primera vez en cuatro años el déficit público se sitúa por debajo del 3%, límite máximo establecido por el Pacto de Estabilidad, bajando hasta el 2’5% en el primer semestre de este año. Un crecimiento en casi todos los sectores de la economía, comercio, transporte, telecomunicaciones e industria; salvo en agricultura y servicios; en sus conjunto la economía alemana ha crecido un 0’9 % en la primera mitad del año, la mejor tasa de crecimiento en cinco años. Y una recuperación del empleo, pasando por primera vez en este tiempo a crear 185.000 empleos netos en el último año. Dos son las claves de esta recuperación, y cada una de ellas hace referencia a cómo la gran burguesía monopolista alemana está saliendo del pozo en el que se había metido a costa, por un lado, del resto de países de la Unión Europea y, por otro, de los propios trabajadores alemanes. Durante cuatro años Alemania ha mantenido un déficit presupuestario muy por encima del 3% fijado por el Pacto de Estabilidad para el conjunto de los países de la UE, con el que ha financiado la recuperación de sus empresas. Pacto que ella misma impulsó. Así, mientras países como España o Polonia han sido presionados para ceñirse a este pacto (a costa de reducir las ayudas públicas a las empresas con dificultades; con fuertes multas en caso de incumplimiento, como en el ya sangrante caso de IZAR, los astilleros públicos españoles), Alemania (y Francia) se ha permitido torear a la Comisión Europea durante cuatro años, con déficit que han superado el 3’7% e imponiendo que no se le aplicaran las multas establecidas por su continúo y descarado incumplimiento del Pacto. La herencia Schröder o “Agenda 2010” Un drástico recorte del menguante “Estado del Binenestar”, ha sido el otro pie sobre el que la gran burguesía alemana ha levantado la economía. Merkel se ha encargado de iniciar la gestión de la llamada “Agenda 2010”, el plan de reformas sociales aprobado por el gobierno roji-verde de Schöder La Agenda se basa en una triple reforma; en el mercado de trabajo, el recorte de las prestaciones en la sanidad pública, y los recortes del sistema de pensiones y jubilaciones. Más de 6 millones de trabajadores alemanes, sobre todo de la Alemania del Este, han visto reducidas sus prestaciones desde el primero de enero de este año. La reforma del mercado de trabajo está basada en la rebaja del periodo de cobro del subsidio de paro de 32 a 18 meses para los desempleados mayores de 55 años, aunque se ha situado como regla general los doce meses. Los parados de larga duración han visto rebajada su prestación, se equipara el subsidio por desempleo a la ayuda social –lo que significa una rebaja media de 250 euros mensuales- aumentando sobre este colectivo la presión para que acepten “cualquier tipo de empleo” en el plazo de un año aunque sea de menor cualificación y más baja remuneración. Además de la prolongación de la vida laboral de los 62’5 años de media a los 65 años; mediante la reducción de los incentivos a las prejubilaciones. Con la reforma sanitaria se han eliminado una serie de subsidios; reducido las partidas presupuestarias destinadas a fines sociales (¡hasta 9.000 millones de euros va a ahorrarse el gobierno de estas partidas, sólo en el primer año!); e incentivado el recorte de las prestaciones sanitarias incrementando la competencia entre las mutuas A todo esto hay que añadir la propia reforma laboral emprendida por las grandes empresas dentro de las fábricas con el apoyo del gobierno reimplantando la semana laboral de 40 horas o más por el mismo salario, suprimiendo los suplementos por trabajar los fines de semana y festivos, las pagas extras y de Navidad; o firmando convenios con los sindicatos para no subir los salarios en los próximos dos o más años o reducirlos días de vacaciones. Con el restablecimiento de nuevas relaciones con EEUU, deterioradas por la guerra de Irak, y sobre la base del despegue económico, Alemania tratará de dar un tirón de riendas a su proyecto de construcción de una Europa “alemana”. M. Murcia |
En el menguante “Estado del Binenestar” Merkel gestiona la “Agenda 2010”, el plan de reformas y recortes sociales aprobado por el gobierno roji-verde de Schöder
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