CULTURA Günter Grass y las SS La derecha de toda Europa, y sobre todo la alemana, que durante décadas fue fustigada por el látigo crítico de Grass, se ha lanzado encarnizadamente a por él |
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| La revelación –hecha por él mismo– de que el “joven” Günter Grass no se limitó a ser un soldado de una batería antiaérea del Ejército regular alemás en los meses finales de la guerra, como había dicho hasta ahora, sino que ingresó, a los 17 años, en las Waffen SS (uno de los cuerpos más sanguinarios del régimen hitleriano y columna vertebral del nazismo), en las que permaneció unos meses hasta que lo hirieron y detuvieron los norteamericanos –hecho que ha mantenido voluntariamente oculto hasta hoy–, ha levantado una gigantesca polémica en toda Europa a lo largo del verano. La derecha de toda Europa, y sobre todo la alemana, que durante décadas fue fustigada por el látigo crítico de Grass, se ha lanzado encarnizadamente a por él, tildándolo de estafador y mentiroso, poniendo en solfa su trayectoria y elevándolo a categoría de lo que es “un típico intelectual de izquierdas”: un mercachifle que siempre tiene el armario lleno de cadáveres escondidos. El propio Grass y algunos de sus partidarios han tratado, por el contrario, de quitarle hierro al asunto: si no justificando los 60 años de “olvido voluntario”, sí ratificando que aquella pertenencia a las SS, ya al final del nazismo y de la guerra, fue algo “forzado” y sin duda “anecdótico”. Y quizá sea esto, esta pretensión de reducir el hecho a anécdota, mucho más que las feroces descalificaciones de la derecha, lo peor de este caso. En unos momentos en que –todos lo hemos podido ver en el pasado mundial de fútbol– renace con fuerza el “orgullo alemán”; en que ese renovado “orgullo alemán” se atreve a glorificar sin tapujos las “heridas del pasado” (como hace la exposición de Berlín que homenajea estos días el sufrimiento de los alemanes expulsados de Polonia tras la II Guerra Mundial, lo que ha motivado un duro conflicto con las autoridades polacas), y en el que se hace cada vez más ostentórea la voluntad alemana de hegemonizar Europa, ¿es una buena o mala señal “relativizar” la pertenencia de Grass a las SS? Que un intelectual de la talla de Grass, de su papel, con su simbolismo, relativice su paso por las SS, tras ocultarlo 60 años, es una pésima señal, sobre todo para quienes llevan décadas luchando contra el renacimiento del nacionalismo alemán. J. A. |
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