EDITORIAL NACIONAL
Reacción alemana a la intervención de Botín
y Acciona en Endesa: La violenta reacción del gigante alemán y sus críticas al gobierno español se da en el marco de una enconada lucha a escala europea por el control y concentración de los monopolios energéticos. |
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| Los últimos movimientos en torno a la OPA sobre Endesa han terminado por revolucionar el mercado energético español. Al brindis de Zapatero con la canciller alemana Ángela Merkel, y cuando todo parecía preparado para que el gigante energético alemán engullera a la hidroeléctrica española Endesa, nuevos jugadores han aparecido en escena. Acciona, la constructora de la familia Entrecanales, con financiación del Banco Santander de Emilio Botín, compraba el 10% de Endesa subiendo la oferta a 32 euros la acción, y anunciaba su intención de llegar al 24’9% de la eléctrica. Ese mismo día los alemanes de E.On contraatacaban subiendo su oferta a 35 euros la acción. Al mismo tiempo que otra constructora, ACS de Florentino Pérez, ligada a otra histórica familia oligárquica, la familia March, y ahora con financiación del BBVA, entraba en escena comprando el 10% de Iberdrola a 37 euros la acción, con la intención de fusionarla con Unión Fenosa y convertirse en el mayor grupo energético español. Familias históricas de la oligarquía española y los dos grandes poderes financieros españoles, los megabancos Santander y BBVA, parecen dispuestos a no perder el control de uno de los sectores estratégicos fundamentales del país. ¿Pero hasta dónde están dispuestos a llegar? La violenta reacción del gigante alemán, reflejada en toda la prensa económica alemana, y sus críticas al gobierno español, a la reacción de la oligarquía española, se da en el marco de una enconada lucha a escala europea por el control y concentración de los monopolios energéticos. Por lo que el problema en esta disputa ya no es hasta dónde están dispuestos a llegar los “Botín” o los “March”, sino de qué instrumentos de presión dispone la burguesía monopolista alemana y cuáles está dispuesta a utilizar en esta “guerra”. No hay que olvidar la campaña desatada contra el gobierno español de Aznar cuando se resistía a perder los Acuerdos de Niza, y la prensa alemana amenazaba con “aplicar instrumentos de tortura –financieros por supuesto–”. Si entonces lo hicieron, ¿qué no estarán dispuestos a utilizar ahora? Hemos de estar preparados para nuevas sorpresas. |
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