NACIONAL
Atentados del 11-M: La desestabilización política que se puede provocar un documentos de este tipo, es superior a la fuerza, influencia e intereses de ningún partido o periódico |
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Hasta ahora el PP y el PSOE han convertido la investigación del atentado del 11-M en un campo de batalla enfocado al desgaste político de unos y otros, desde el cual no se pueden sacar conclusiones al servicio de los intereses nacionales. La sensación de estar al comienzo de la investigación tras las superficiales conclusiones extraídas por la Comisión de Investigación es algo que la inmensa mayorías de la sociedad española comparte y la totalidad de familiares de las víctimas. Sin embargo las últimas revelaciones del periódico El Mundo sitúan el problema en otro sitio. Según El Mundo fue cambiado el documento elaborado por la Policía Científica –entregado al juez Del Olmo– en el que se reflejaba los posibles lazos entre ETA y el 11-M tras encontrar una sustancia poco frecuente –ácido bórico– en dos lugares diferentes. Estos datos y la posible relación entre los dos hallazgos aparecieron en el primer documento entregado por los expertos. Sin embargo, el informe que fue remitido el 29 de marzo de 2005 por la Policía al juez Del Olmo no era el mismo. En el informe “falsificado” –que tenía el mismo número de referencia que el original, 48-Q3-05– no aparecía ninguna de las observaciones de la Policía Científica. El impacto de las nuevas evidencias del periódico no reside en que aporte pruebas novedosas para la investigación, sino que –desde los indicios de falsificación– tocan las fibras sensibles e imprescindibles para la estabilidad del Estado y el gobierno. Una cosa son los documentos y testimonios de algunos de los participantes en la trama del 11-M y otra, muy diferente, presentar ante la Audiencia Nacional una falsificación que implica a los aparatos del Estado, cuya misma evidencia -indiscutiblemente- debe provenir de servicios de inteligencia. Según El Mundo, la falsificación fue descubierta hace poco meses, cuando en julio el ministro Rubalcaba pidió todos los escritos sobre los explosivos utilizados en los atentados del 11-M. En ese momento, se descubrió en el servicio de documentación el “cambiazo” de informes. Sin embargo esto no es posible. Documentos de este tipo –que en este caso implican a la cúpula del poder policial– no pueden salir a la luz si no se quiere desde altísimas instancias dentro o fuera del país. La desestabilización política que se puede conseguir es superior a la fuerza, influencia e intereses de ningún partido o periódico. La filtración es un acontecimiento sólo al alcance del imperialismo, normalmente, utilizado en la reconducción y desestabilización de países. La preguntas que se abren necesariamente son ¿quién y para qué ha filtrado esta extraordinariamente delicada información a la prensa? Arantxa Bueno |
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