NACIONAL

Plan de Presupuestos del Gobierno:
Hacienda no somos todos

De las 125 mayores empresas -aquellas con ingresos superiores a 1.000 millones de euros- aportan solo el 17,4% del total de la recaudación de Hacienda

El único cambio positivo para los sectores trabajadores en la propuesta fiscal del gobierno es la modificación del trato de las circunstancias personales y familiares. Sin embargo mantiene la alta recaudación para las clases trabajadoras, que sumado al aumento en impuestos de gasóleo y tabaco, podemos buscar dónde escondernos de un auténtico atraco a mano armada.

Habrá una rebaja en las rentas hasta 12.000 euros, las rentas del trabajo o mixtas superiores a 100.000 euros son las segundas con un mayor porcentaje de rebaja. Sin embargo las personas con rentas entre 16.000 y 35.000 euros (donde se encuentran los salarios medios de la mayor parte de los españoles) son las peor tratadas en la reforma.
Bajan, relativamente, el IRPF y el impuesto de Sociedades y suben los tributos del tabaco y el gasóleo. El Gobierno está preparando una subida del impuesto que grava el gasóleo (a pesar de que el precio del barril sigue bajando) y tampoco descarta un incremento de la fiscalidad sobre el tabaco. También, según la DGT, se incrementará la cantidad que pagamos por multas.  Quienes sí salen beneficiados de los cambios propuestos por el ministro de economía, Solbes, son los grandes capitales y los tramos de ingresos más altos. “Hacienda no somos todos”: la norma es que en cuanto más tienes menos pagas.

Según los expertos hay un claro beneficio para las personas con mayores ingresos, quienes reducirán su aportación del 23% al 15%.
El 3% de los contribuyentes, los que tienen una renta superior a 60.000 euros al año, disminuirá su aportación al impuesto en aproximadamente 550 millones de euros gracias a las nuevas medidas.
Por otra parte, el traslado al precio final de la vivienda de la deducción en el IRPF sólo afecta a las de muy elevado coste y, por tanto, beneficia casi en exclusiva a los promotores de viviendas.

De Aznar a Zapatero

La propuesta del Gobierno no puede calificarse como una reforma estructural del régimen tributario, es una profundización del modelo actual, iniciado por Aznar. Como afirma el informe de CCOO titulado “Algunos comentarios a la reforma del IRPF e Impuesto de Sociedades (2007)” presentado este mes por el sindicato “... en esencia, ahonda el modelo puesto en práctica por los Gobiernos del Partido Popular en el periodo 1995-2003, que tan duramente fue criticado en su momento por CCOO, y por el actual partido en el Gobierno, el Partido Socialista”

El informe de CCOO es tajante en denunciar todos los tramos de las modificaciones del gobierno como favorecen a las rentas más altas (el 3% de la sociedad) frente a las clases medias, trabajadores o los pequeños empresarios “Hay motivos suficientes para pensar que los pequeños ahorradores pueden incluso sufrir un deterioro en su posición como consecuencia del aumento del tipo de gravamen, mientras las personas con mayor renta obtienen una mejora nada despreciable en el trato recibido que se reflejará en una menor aportación al impuesto”

Más beneficios para el capital monopolista

Finalmente, lo más grave es que la propuesta del gobierno no aborda, ni de lejos, el principal problema del régimen tributario: la insuficiente aportación de las fuentes de renta distintas a las obtenidas con el trabajo asalariado. El hecho de que el 80% de lo que recauda Hacienda por IRPF procede de rentas del trabajo; sólo el 7% procede de rentas del capital.   Dicho de otra manera, las arcas del Estado las sostiene la inmensa mayoría del pueblo trabajador, mientras los capitales monopolistas se libran de impuestos.

El “fraude fiscal” tiene dos aspectos, uno ilegal y otro ratificado por la ley. Primero el ilegal, se estima que el fraude llega a 46.000 millones de euros (casi 8 billones de pesetas), que es la cifra que se corresponde a una economía sumergida que se estima en 130.000 millones de euros. Esta economía sumergida no proviene principalmente de la actividad de los pequeños o medianos empresarios sino de los grandes monopolios y empresas. Sobre este punto el gobierno no ha hecho ninguna propuesta.

Segundo, la parte legal: 16 millones de personas declaran impuestos en España, de ellas quienes ganan más de 56.000 euros al año no superan el 1% y –aunque es verdad que la reforma está hecha para favorecerles– no es ese 1% el problema, sino el 0,01% de la sociedad que se queda con la riqueza que generamos 40 millones de españoles: los grandes grupos oligárquicos y financieros del país, que ganan miles de millones al año.

¿Por qué no se cambia el origen de los ingresos que sostienen las arcas del Estado? Por ejemplo, las 125 mayores empresas –aquéllas con ingresos superiores a 1.000 millones de euros– aportaron sólo el 17,4% del total de la recaudación, y el siguiente tramo en porcentaje de aportación es el que incluye a las empresas con ingresos entre 10 y 25 millones de euros (10,9% del total de la recaudación). La recaudación restante proviene del bolsillo de los trabajadores. Está establecido por ley, es un fraude legal. Un régimen fiscal hecho a la medida de los intereses de los capitales monopolistas y contra la pequeña y mediana empresa y el pueblo trabajador.

La inmensa mayoría de la sociedad podemos pagar más o menos, pero la realidad continúa siendo que el 80% de lo que recauda Hacienda por IRPF procede de rentas del trabajo; sólo el 7% procede de rentas del capital. Este es el mayor atraco que nos hacen a las familias españolas con los impuestos.

Arantxa Bueno

Pedro Solbes, ministro de Economía.