NACIONAL
Botín apadrina la entrada de Acciona en Endesa, y el
BBVA la irrupción de ACS en Iberdrola: Los dos grandes poderes financieros españoles, Santander y BBVA, junto a familias históricas de la oligarquía como los Entrecanales y los March, han dado un golpe sobre la mesa |
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| Han salido al campo los jugadores titulares, y la batalla eléctrica ha dado un drástico giro. Tras la claudicación de Zapatero ante Merkel en Berlín, el camino de E.On hacia la adquisición de Endesa, y con ella el control sobre el 40% del estratégico sector eléctrico español, parecía despejado. Pero en sólo dos días, con una celeridad y audacia sorprendentes, las primeras espadas de la oligarquía han hecho su aparición. El Santander de Emilio Botín apadrina financieramente la adquisición por parte de Acciona, propiedad de la familia Entrecanales, de un importante paquete de acciones de Endesa. Y al día siguiente, el BBVA sostiene la entrada de ACS –vinculada a los March– en Iberdrola, camino de una previsible fusión con Unión Fenosa que convertiría a la corporación resultante en líder del sector eléctrico español. Las coordenadas de la batalla eléctrica han variado sustancialmente. La dimensión del envite queda en evidencia sólo con repasar la nómina de jugadores. Empieza la mano decisiva, entramos en el juego de verdad. Dos días que conmovieron el sector eléctrico En apenas dos días hemos pasado de la resaca del brindis entre Zapatero y Merkel, que parecía dar luz verde a E.On, a la furibunda reacción de los altavoces de la burguesía alemana ante la reacción de la oligarquía española. El guión de esta película empezó a escribirse hace un año, cuando Gas Natural, con el respaldo financiero de La Caixa, intentó hacerse con el control de Endesa a través de una OPA hostil. El olor de la sangre derramada atrajo al tiburón europeo, y E.On presentó una oferta inalcanzable. La desastrosa gestión del gobierno Zapatero –cerradamente alineado con las aspiraciones de la burguesía catalana, pero incapaz de competir con una E.On respaldada por el gobierno Merkel y una parcialísima Comisión Europea– no hizo sino allanar el camino para que el control sobre un sector tan estratégico como el eléctrico cayera en manos extranjeras. Pero en sólo dos días, las tornas han cambiado. El 26 de septiembre, 14 días después de que Zapatero accediera ante Merkel a retirar las condiciones que entorpecían la adquisición de Endesa por E.On, Acciona –constructora propiedad de la familia Entrecanales– anunciaba la compra del 10% de la primera eléctrica española, transformándose así en el primer accionista de la entidad por encima de Caja Madrid. Detrás de esta operación está Emilio Botín. El Santander financia el 80% del desembolso inicial, y preside un crédito internacional sindicado que permitiría a Acciona desembolsar 7.000 millones –algo menos de su valor en bolsa– para adquirir hasta el 24,9% de Endesa. La jugada es un torpedo en la línea de flotación de E.On. Según los estatutos de la eléctrica, un accionista tiene limitados los derechos de voto al 10%. Reformar esta cláusula, para adquirir el control efectivo de la gestión, era una de las condiciones presentadas por E.On. Con su entrada en escena, Acciona podría estar en disposición, junto a algún otro accionista, de bloquear las aspiraciones del consorcio alemán, evitando que toda la capacidad de decisión se traslade a Berlín. A pesar de la fulgurante reacción de E.On –aumentando su oferta hasta 35 euros, diez más que su propuesta inicial, y tres más que lo pagado por Acciona-, el gigante germano ha encontrado una resistencia inesperada. Pero no se acabaron aquí las sorpresas. Un día después de la irrupción de Botín y Entrecanales en Endesa, ACS –constructora presidida por Florentino Pérez, pero cuyo principal accionista es la Corporación Alba de la familia March– ordenaba comprar el 10% de Iberdrola. Una operación financiada por el BBVA, el segundo mega banco español, y que, según todos los indicios, apunta hacia la fusión de Unión Fenosa –donde ACS es el principal accionista, tras adquirir el 22% al Santander el año pasado- con Iberdrola. De esta manera se protegería a Iberdrola, segunda eléctrica española, de una más que probable OPA extranjera al estilo de E.On. Resultado de esta integración, la nueva empresa sería la primera eléctrica del país, por delante de Endesa, con un 47% de cuota eléctrica y del 23% en gas. Sumaría más de 14 millones de clientes en España y una amplia presencia en Hispanoamérica. Era difícil imaginar hace unos días tan importantes y veloces acontecimientos. Los dos grandes poderes financieros españoles, Santander y BBVA, junto a familias históricas de la oligarquía como los Entrecanales y los March, han dado un golpe sobre la mesa. Su trascendencia puede ser, en función de cómo se desarrollen los acontecimientos, mayúscula en uno u otro sentido. La madre de todas las disputas Restaba por despejar una incógnita en la enconada disputa por Endesa: ¿qué papel iban a jugar los núcleos de la oligarquía española? Aparentemente estaban ausentes. Sólo aparentemente. Resultaba inconcebible que la oligarquía española dejara escapar el control sobre un mercado eléctrico que históricamente ha sido uno de sus principales feudos. La aparición del Santander y el BBVA está acorde con los apoyos de E.On: la todopoderosa Allianz y el omnipresente Deutsche Bank. Ya no estamos ante la disputa entre dos transnacionales, aunque una de ellas sea tan poderosa como E.On, sino ante los núcleos financieros que pueden decidir el futuro de aquéllas, negándoles o concediéndoles un crédito. Es decir, ante el choque directo entre el corazón de las burguesías monopolistas, las clases que ostentan el poder, el verdadero poder. La oligarquía española se juega mucho en este envite. Y no sólo en España. La posibilidad de que el pacto entre Zapatero y Merkel incluyera la renuncia de E.On a las inversiones en Hispanoamérica fue rápidamente desmentida por la eléctrica alemana. La oligarquía española no sólo perdía el control sobre el importante sector eléctrico español, sino que empezaba a ver amenazada su supremacía americana, base ineludible de su expansión internacional. El cruce entre las maniobras de Acciona-Santander y ACS-BBVA dibuja una operación de conjunto de la oligarquía, a través de sus dos buques insignia. Un nódulo oligárquico que sí parece tener –a diferencia de La Caixa, por mucho respaldo político que se le prestara– la voluntad y la capacidad de levantar una alternativa española que compita, o por lo menos cortocircuite, el desembarco germano. Y es necesario valorar que la magnitud de la disputa excede con mucho el marco español. El sector eléctrico europeo se encuentra en plena marea de fusiones, amistosas u hostiles. Una batalla inmisericorde donde el grado de concentración sólo permitirá la existencia de un pequeñísimo puñado de gigantescos monopolios. Las principales burguesías y Estados del continente son los actores de esta guerra. Y Alemania lleva en estos momentos la delantera. Para E.On la adquisición de Endesa no es sólo un gran negocio, sino la llave que puede encumbrarla –o desestabilizarla, caso de fracasar– en el mapa europeo. Sólo desde aquí es posible valorar la virulencia del combate, las fuerzas que está dispuesta a desplegar la burguesía alemana en este envite, donde ha movilizado todos los recursos políticos tanto en Berlín como en Bruselas. ¿Pero cuál
es el diseño completo de esta operación? ¿Hasta
donde está dispuesta a llegar la oligarquía
española? ¿Va a presentar una cerrada batalla,
o terminará pactando con Berlín? ¿Es
el objetivo la creación de un mega holding eléctrico
que pueda competir en el cada vez más exclusivo mercado
europeo? Será necesario más tiempo para dilucidar
estas incógnitas, atendiendo al papel protagonista
jugado por Emilio Botín. Las maniobras del banquero
cántabro suelen tener la vista puesta varios años
por delante. Cada una de las acciones es como un movimiento
de ajedrez, está enlazado con sucesivas jugadas posteriores,
que sólo son comprensibles al terminar la partida. Y afectará
también a la estructura y jerarquía interna
de la oligarquía. Si
adquieren una posición de preeminencia en los principales
monopolios eléctricos, los Entrecanales o March pasarán
de grandes fortunas oligárquicas a miembros del corazón
monopolista español. Joan Arnau |
¿Hasta donde está dispuesta a llegar la oligarquía española? ¿Va a presentar una cerrada batalla, o terminará pactando con Berlín? ¿Es el objetivo la creación de un mega holding eléctrico que pueda competir en el cada vez más exclusivo mercado europeo?
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