MOVIMIENTO OBRERO

Informe del Banco Mundial:
Los sueños del vampiro

Son recetas para los países del tercer mundo que buscan un préstamo con el Banco y guían el fondo de las reformas laborales del Segundo Mundo (Europa)

El Banco Mundial viene publicando una serie de estudios económicos en los que compara a los países por las “reformas” para atraer la inversión extranjera y para, desde ahí, dictar las recomendaciones generales.  La edición del informe “Haciendo Negocios 2007: Cómo reformar” del Banco Mundial ha declarado a las Islas Marshall como el “mejor jugador” del mundo por su ausencia de leyes laborales. Declara que las Islas Marshall tienen el "mejor rendimiento" del mundo debido a su carencia casi total de reglamentación laboral, quitándole el puesto al campeón del año pasado, Palau.

En palabras del presidentes del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, “Este informe es una herramienta fundamental para que los países en desarrollo determinen dónde son necesarias más reformas”. El mercado laboral con el que sueña el capital monopolista consiste en países que no han firmado los acuerdos de leyes básicas laborales. Por ejemplo, las Islas Marshall permite el trabajo forzoso, el trabajo infantil, la discriminación y no hay libertad sindical, ni derecho a negociación colectiva.

Entra dentro de la legalidad que los trabajadores sean obligados a cumplir jornadas de 24 horas por día, durante siete días a la semana, sin derecho a vacaciones, ni a preaviso de despido. Es decir, ejercer “libremente” la superexplotación. Son recetas que no deben ser vistas únicamente como recomendaciones para los países del Tercer Mundo que buscan un préstamo con el Banco Mundial, sino que están en el fondo de las reformas laborales del Segundo Mundo (Europa). A unos y otros el vampiro nos lleva por el mismo camino.

Por ejemplo, España va por este camino. La llamada “desregulación” del empleo introducida por las direcciones sindicales a favor del capital monopolista. ¿Qué es si no la precarización del mercado laboral sobre la base de retroceder en los derechos laborales conquistados por los trabajadores décadas atrás? ¿Qué son si no los chantajes de los monopolios a los trabajadores para no “deslocalizar” la producción?
Frente a las 8 horas, aumento de la jornada laboral a 10, 12 o 14 horas. Rebajas salariales a cambio de mantener la plantilla, vacaciones a disposición de la empresa, horas extras sin primas, abaratamiento del despido ... más plusvalía.

Por otra parte, en este recetario el Banco Mundial elogia a los países cuyas economías se abren sin restricciones a la voracidad del capital monopolista y dejan al vampiro chupar toda la sangre que quiera.
Junto con su gemelo, el FMI, pone como ejemplo a seguir a los países que han aceptado “liberalizar” sus economías: terminar con la protección de industrias nacionales, que protegen fuertemente la propiedad intelectual (pago de royalities a los monopolios), reducen los costos de importación y exportación, y disminuyen los impuestos. Elementos que forman parte de las recetas del llamado “neoliberalismo” que ha hundido en la miseria a los países del Tercer Mundo, desmantelando las empresas estatales a favor de los monopolios y creando deudas externas impagables.  Recetas que las principales burguesías monopolistas del planeta no se aplican a sí mismas, sino que hacen justamente todo lo contrario: blindando sus economías, imponiendo fuertes restricciones a sus competidores y protegiendo ferozmente la industria nacional.

Con sede en Washington el Banco Mundial es el principal acreedor de los países del Tercer Mundo. Junto con el FMI dicta las normas que cualquier país “en desarrollo” debe seguir para obtener un crédito. Ambos organismos fueron creados teóricamente para acabar con la pobreza.

Dirigen el Banco Mundial las principales potencias mundiales, su miembro más poderoso son los EEUU que ostenta la mayor parte de las acciones. En definitiva, ambos organismos llevan adelante la política imperialista de explotación y opresión sobre el Tercer Mundo. Pero no solo eso, a través de sus “recomendaciones” expresan la práctica de las principales burguesías del mundo sobre el conjunto de países del planeta.

N. I.

Sede del banco Mundial en Washington