INTERNACIONAL

Golpe de Estado en Tailandia
¡Todos firmes!

Los militares –encabezados por el general Sondhi Bonyaratkalin– se levantaron bajo el argumento de poner fin a la aguda crisis abierta tras las acusaciones de corrupción contra el primer ministro

El golpe militar en Tailandia contra el gobierno de Thaksin Shinawatra ha encendido todas las alarmas, dentro del complejo equilibrio estratégico de una zona tan sensible como el sudeste asiático.

Los militares –encabezados por el general Sondhi Bonyaratkalin– se levantaron bajo el argumento de poner fin a la aguda crisis abierta tras las acusaciones de corrupción contra el primer ministro, y que había desembocado en frecuentes manifestaciones y una profunda instabilidad política.

A pesar de que el levantamiento militar ha sido incruento, y de que los militares anuncian elecciones para 2007, planea sobre el país el recuerdo de la tenebrosa época donde, en pleno avance revolucionario durante la guerra de Vietnam, los golpes patrocinados por EEUU se sucedían para mantener a Tailandia como un firme peón en el sudeste asiático. Y la realidad se parece demasiado a estas sospechas. Nadie ha reparado en que el general Bonyaratkalin –cabeza militar del golpe– mantiene, como la totalidad de la cúpula del ejército, estrechos vínculos con Washington. Ni que el rey Bhumidol –aval político del alzamiento– nació en EEUU, y fue entronizado por Washington tras la IIª Guerra Mundial.

Es inconcebible que EEUU, a pesar de las condenas de las autoridades, haya permanecido al margen del golpe en Tailandia. Y menos ahora, donde la agudización de la disputa con China exige mantener firmes todos los peones asiáticos. El gobierno estadounidense ha aumentado su red de bases militares y de alianzas en la zona de Asia que rodea a China. Los Estados Unidos han transferido más activos navales hacia la ya poderosa Flota del Pacífico de los EE.UU. bajo la bandera de combatir el terrorismo, y han abierto aparentemente bases permanentes en Asia central al oeste de China. Los Estados Unidos han también afianzado su alianza militar con Japón. Estos desarrollos amplifican el poder de las ya existentes instalaciones militares estadounidenses en toda la región, así como también las alianzas de los Estados Unidos con Corea del Sur, Australia, Tailandia, y las Filipinas, y las alianzas informales con Singapur y Taiwán.

La crisis política generada en torno al primer ministro empezaba a amenazar la estabilidad política en Tailandia, en un momento donde Washington necesita que todos sus peones en Asia permanezcan firmes y dispuesto a actuar. Ésta parece haber sido la motivación del golpe en Tailandia, más allá de las contradicciones internas.

Juan Martínez

Es inconcebible que EEUU, a pesar de las condenas de las autoridades, haya permanecido al margen del golpe en Tailandia. Y menos ahora, donde la agudización de la disputa con China exige mantener firmes todos los peones asiáticos.