INTERNACIONAL

Hungría:
¿Quién ha encendido la hoguera?

En este escándalo abundan los cabezas de turco y se oculta a muchos culpables.

“Mentimos durante todo el año”. Las palabras son de Ferenc Gyurscsány, primer ministro húngaro por el Partido Socialista. Una grabación de una reunión de su partido emitida por Magyar Rádió, desvela que engañó a los ciudadanos, ocultando el drástico programa de ajustes económicos que estaban decididos a imponer, a fin de ganar las elecciones.

Lo que normalmente ocurre bajo mano, ha salido a la luz en toda su crudeza, provocando la ira popular, a través de las movilizaciones más numerosas desde el levantamiento contra los tanques soviéticos hace 50 años.

Pero en este escándalo abundan los cabezas de turco y se oculta a muchos culpables. El drástico programa de ajustes económicos es una exigencia directa de la Comisión Europea para dar luz verde a la adhesión húngara. Culminar la digestión de la economía magiar por el gran capital alemán exige estabilizar las cuentas sin importar el coste que suponga.

Entre las medidas presentadas por el gobierno húngaro para cumplir el objetivo de convergencia –el 3% de déficit público en 2010, cuando ahora se sitúa en el 10,1%– se incluye un aumento del IVA para los productos alimentarios y de primera necesidad y un aumento de las cotizaciones sociales, un incremento del gas y de la electricidad, la introducción de pagos en los servicios médicos y los productos farmacéuticos, etc.

Las razones de que haya salido a la luz una prueba contundente del engaño hay que buscarlas en la feroz lucha interimperialista por el control de la Europa Central. Mientras Alemania pugna por incorporar a su hinterland a los países que considera parte de su “patio trasero natural”, EEUU pretende fortalecer las dependencias políticas y militares al otro lado del antiguo telón de acero.  Responsables que van mucho más allá de un primer ministro corrupto. Y que son mucho más peligrosos.

Joan Arnau