INTERNACIONAL

Suecia:
El fin de un falso modelo

Lo que la izquierda oficial europea presentaba como el modelo a imitar, se ha revelado como una alternativa para encuadrar a los pueblos a golpe de subvenciones y prebendas.

La derrota del partido socialdemócrata sueco, a manos de la Alianza por Suecia, un conglomerado de partidos conservadores, tiene el sabor del fin de época.

Suecia, modelo del Estado del bienestar, tendrá un primer ministro que acusa a los socialdemócratas de ser “el partido de los subsidios”.
Es significativo que Freidrik Reinfeldt, triunfador de las elecciones, irrumpiera en política en 1991 criticando el Estado del bienestar, algo a lo que jamás se había atrevido la derecha sueca. Toda vez que la implosión de la URSS se confirmó, y la amenaza soviética desapareció, el Estado del bienestar dejó de ser rentable para las burguesías europeas.

Lo que la izquierda oficial europea ha presentado como el modelo a imitar, se revela como una alternativa para encuadrar a los pueblos a golpe de subvenciones y prebendas, que es desmantelado cuando deja de cumplir su papel. La decrepitud del partido socialdemócrata sueco es el reflejo de la falta de argumentos y recursos de una clase política que ha asentado todo su poder en su papel de gestores burocráticos de los recursos estatales.

Joan Arnau