SELECCIÓN DE PRENSA

Cumbre ruso-europea en Lahti
La cena finlandesa

La Rusia de Putin ha sabido aprovechar el tiempo de empantanamiento norteamericano, previo al crac definitivo, para su recuperación como gran potencia mundial

Poker emocionante por el petróleo y el gas

"La Unión Europea recibe una cuarta parte de su petróleo y gas de Rusia. La importancia del suministro ruso para Europa podría crecer en los próximos años. En el caso de Alemania el porcentaje de petróleo ruso alcanza el 34 por ciento, el de gas ruso el 40 por ciento. Pero también Rusia depende de Europa. El petróleo y el gas fluirán en las próximas décadas hacia Occidente. Existen acuerdos con clientes europeos que van más allá del año 2030.
La amenaza de que se desviará el petróleo y el gas hacia Asia, si la Unión Europea se pone renitente, tiene poco que ver con la realidad".

Die Welt, Berlín.


Alemania debilita la lucha

"La presidencia finlandesa intenta organizar un frente cerrado antes de que los políticos de la Unión Europea se presenten en Lahti al zar Vladimir Putin, pero en sus líneas hay muchas posturas diversas. Tras bambalinas muchos están en busca de relaciones bilaterales privilegiadas con Moscú. Por ejemplo el acuerdo que convierte a Alemania en el centro de distribución energético de Rusia, ha debilitado la postura europea, porque incrementa la desconfianza entre los socios europeos."

La Stampa, Roma.


El "encanto del tiburón"

"Toda Europa necesita nuestra energía", afirma Putin. Es verdad, pero el Viejo Continente no debería hacerse dependiente, sino apostar por una diversificación en las importaciones energéticas. No obstante, es un hecho: Alemania y Rusia son socios. Y la ampliación de la cooperación corresponde a los intereses de ambas naciones. En este contexto debe prevalecer la objetividad. Angela Merkel ha desistido, con razón, a los halagos al estilo de Gerhard Schröder, quien catalogaba a Putin como un demócrata sin mácula. Aun cuando el alma germana (yla rusa) tienda a ello, no hay motivo para mostrarse encantado. No se debe mirar a Rusia con lentes de color de rosa y preferir volcar las críticas sobre Estados Unidos. La canciller alemana no sucumbió al 'encanto del tiburón'. Y está bien que no haya sido así".

Braunschweiger Zeitung