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El revisionismo
es el más venenoso enemigo
de la revolución

Hoy se libra en todo el mundo una batalla gigantesca. Bajo la bandera del comunismo se amparan dos posiciones de clase antagónicas, dos corrientes ideológicas y políticas irreconciliables: el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tse-tung y el revisionismo contemporáneo. Ambos se disputan la dirección del movimiento revolucionario y de la clase obrera de todos los países. De quién vencerá a quién depende el porvenir de la humanidad por muchas largas décadas.
Acontecimientos de este cariz no son nuevos en la historia del Movimiento Comunista Internacional. El marxismo-leninismo ha nacido, se ha desarrollado y se ha fortalecido en una lucha constante entre la ideología burguesa y la ideología proletaria. Establecer una clara línea de demarcación entre las posiciones proletarias y las posiciones burguesas ha sido, y es, una cuestión de vida o muerte para el avance de la revolución.

Marx y Engels, en la época del capitalismo de libre competencia, establecieron las bases de la ideología proletaria, armaron a la clase obrera con los fundamentos de una teoría científica capaz de guiarle en el proceso revolucionario. Fue un largo y cruento combate principalmente en el terreno de la teoría, contra toda la gama de socialismos utópicos y en especial el anarquismo, es decir: contra la forma que entonces tomaba la ideología burguesa entre la clase obrera; durante toda la segunda mitad del siglo XIX, a finales del mismo el marxismo ha vencido, ha pulverizado los socialismos utópicos y es ya la ideología dominante del movimiento obrero mundial. A partir de este momento, la lucha entre la ideología burguesa y la ideología proletaria por la dirección del movimiento obrero pasó, en lo principal, de ser un ataque frontal al marxismo a realizarse en el propio terreno de la teoría marxista. Las más sólidas fortalezas se toman mejor desde dentro.

Al Partido Bolchevique, creado y guiado por Lenin, le corresponde defender y desarrollar el marxismo en la segunda gran encrucijada histórica que se le presenta a la clase obrera. La aparición del capitalismo monopolista y la difusión de la ideología burguesa dentro mismo de los partidos marxistas planteaba problemas que Marx no había podido prever. El Partido Bolchevique, dirigido por Lenin, resuelve la cuestión de la toma del poder por el proletariado en la época del imperialismo. El instrumento decisivo para ello es un partido de nuevo tipo, un partido de corte leninista.

En la Revolución de Octubre, con el derrocamiento de la burguesía y la instauración de la Dictadura del Proletariado, el marxismo pasa de ser teoría y sueños a ser una resplandeciente realidad de todo el pueblo soviético. Se abre una nueva época para toda la humanidad: la época de la Revolución Proletaria Mundial. Esta gran victoria fue únicamente posible por el encarnizado combate que previamente Lenin y el Partido Bolchevique llevaron a cabo, principalmente en el terreno de la teoría, contra la nueva forma que había adoptado la ideología burguesa dentro del movimiento marxista, por el encarnizado combate y el desenmascaramiento total del carácter revisionista de los partidos socialdemócratas de la II Internacional.

En nuestro tiempo, con la aparición del revisionismo contemporáneo y la transformación del Estado Soviético de un Estado de Dictadura del Proletariado en un Estado de Dictadura de la Burguesía, se abre otra gran encrucijada para la Revolución Mundial. El revisionismo contemporáneo, cuyo principal baluarte y foco de expansión es el Partido Comunista de la Unión Soviética, niega de diversas y sutiles formas los principios esenciales del marxismo revolucionario, niega, en sustancia, el antagonismo entre las clases, entre explotadores y explotados, entre opresores y oprimidos. Borra constantemente la línea de demarcación entre los amigos y los enemigos, su función es extraviar y desalentar a los pueblos, mantenerlos sometidos y explotados. Muchos antiguos partidos comunistas de distintos países han sucumbido a esta corriente, se han transformado en su contrario, de ser la vanguardia del proletariado han pasado a ser agentes de la burguesía y el imperialismo en el seno de la clase obrera.

EL MARXISMO-LENINISMO-PENSAMIENTO MAO TSE-TUNG ES UN ARMA INVENCIBLE DE LA CLASE OBRERA

El Partido Comunista Chino, guiado por el camarada Mao Tse-tung, ha sabido dar una justa respuesta, teórica y práctica, a los nuevos y complejos problemas que se planteaban a la Revolución Proletaria Mundial en nuestros días. Ha defendido los principios del marxismo-leninismo frente al revisionismo contemporáneo y los ha desarrollado de forma creadora, haciendo dar al marxismo-leninismo un gran salto hacia delante, convirtiéndolo en un arma aún más poderosa para destruir a la burguesía y el imperialismo y conquistar un futuro infinitamente luminoso y feliz para todos los pueblos del mundo. El marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tse-tung es un arma invencible para la clase obrera. La transformación del Estado Soviético en un Estado de Dictadura de la Burguesía es un problema sin precedentes en la historia del marxismo.

El Partido Comunista Chino, guiado por el camarada Mao Tse-tung, ha sabido darle una justa respuesta, una respuesta al problema central de la revolución proletaria en nuestro tiempo: la continuación de la revolución bajo las condiciones de Dictadura del Proletariado.
El pensamiento Mao Tse-tung señala expresamente por primera vez en la historia del desarrollo del marxismo que una vez culminada en lo fundamental la transformación socialista de la propiedad de los medios de producción, subsiste y subsistirá por largo tiempo la lucha entre el proletariado y la burguesía, entre la vía socialista y la vía capitalista, señala que bajo la dictadura del proletariado el blanco son principalmente los cuadros seguidores de la vía capitalista dentro mismo del Partido Comunista, fundamentalmente en las altas esferas del Partido.

Esta gran aportación teórica del pensamiento Mao Tse-tung tiene una importancia capital, permite prevenir el peligro de restauración del capitalismo y permite a la clase obrera y al pueblo desenmascarar al revisionismo.

La Gran Revolución Cultural Proletaria supone el momento decisivo de la ruptura entre el pensamiento Mao Tse-tung y el revisionismo contemporáneo; como la Revolución de Octubre supuso el momento decisivo de la ruptura entre el leninismo y el revisionismo de la II Internacional. En ella son sometidas al fuego de la práctica nuevas aportaciones del pensamiento Mao Tse-tung y el Partido Comunista Chino y el Movimiento Comunista Internacional obtiene un enorme triunfo sobre el revisionismo.

La necesidad de apoyarse en las amplias masas para la lucha de clases, la plena manifestación de ideas, el dejar a las amplias masas que se liberen a si mismas y no manejar todos los asuntos en su nombre es una gran enseñanza del pensamiento Mao Tse-tung rubricada por la Gran Revolución Cultural Proletaria.

La distinción de dos tipos de contradicciones diferentes, las contradicciones en el seno del pueblo y las contradicciones con el enemigo y la posibilidad, en base a un tratamiento correcto, de unir al 98 por cien de la población contra el puñado de reaccionarios y revisionistas que se oponen a la construcción del socialismo, es otra gran enseñanza del pensamiento Mao Tse-tung rubricada por la Gran Revolución Cultural Proletaria.
La gran importancia de la lucha de clases a nivel ideológico: “cuando una clase quiere tomar el poder, primero crea un clima de opinión”. El hecho de que el poder político se pueda dirimir fundamentalmente en el terreno ideológico bajo las condiciones de Dictadura del Proletariado, es la tercera gran enseñanza del pensamiento Mao Tse-tung rubricada por la Gran Revolución Cultural.

La Revolución Cultural Proletaria significa, pues, un triunfo decisivo de la clase obrera y el pueblo chino y de la clase obrera y el pueblo de todos los países del mundo sobre el revisionismo y el imperialismo. Sus enseñanzas tienen un valor universal.
El Partido Comunista de China, guiado por el camarada Mao Tse-tung, ha denunciado el revisionismo moderno cuyo principal foco de expansión es el Partido Comunista de la Unión Soviética y ha puesto de manifiesto la naturaleza socialfascista y socialimperialista del Estado soviético, contribuyendo así decisivamente al avance revolucionario de todos los pueblos del mundo.

El Partido Comunista de China ha demostrado, partiendo del marxismo-leninismo y analizado la realidad soviética, cómo la burguesía burocrática de nuevo tipo, gestada principalmente en el seno del Partido del Proletariado, ha arrancado el poder a la clase obrera: ha sustituido la Dictadura del Proletariado, que significaba la más amplia democracia para la inmensa mayoría de la población, por un régimen policíaco y terrorista de tipo fascista, anega al pueblo soviético con la difusión de los valores ideológicos burgueses en su forma fascista, fomentando el culto servil a la autoridad, el miedo y la más degradante moral en todas las esferas de la vida; ha convertido a la economía socialista en economía capitalista.

Esta burguesía burocrática de Estado mantiene una política exterior de tipo imperialista, sojuzga y explota a las nacionalidades no rusas de la propia URSS y a otros países, llegando en algunos casos a la ocupación militar directa (Checoslovaquia). Se colude y rivaliza con el imperialismo yanqui ensombreciendo el planeta con un horizonte de guerra y mantiene hacia los pueblos oprimidos una criminal política de agresión, expansión, intervención y subversión, con el único afán de dominar el mundo Por eso los pueblos lo van conociendo como socialimperialista y socialfascista, esto es, socialista de nombre e imperialista y fascista de hecho.

El Partido Comunista de China guiado por el camarada Mao Tse-tung, partiendo del marxismo-leninismo y valiéndose del método de análisis de clase, ha analizado el desarrollo y los cambios de las contradicciones fundamentales en el mundo actual y ha determinado la línea estratégica para el proletariado revolucionario internacional El pensamiento Mao Tse-tung ha desarrollado creadoramente también el marxismo-leninismo en distintos dominios. Ha hecho valiosas aportaciones sobre la filosofía marxista-leninista (materialismo dialéctico); sobre la concepción de un ejército popular de nuevo tipo; sobre el tratamiento de las contradicciones en el partido etc…. Así por ejemplo, ha profundizado en el concepto leninista de la revolución ininterrumpida y por etapas. Veamos con más detalle esta cuestión. En cada etapa el proletariado debe establecer alianzas con las clases y capas del pueblo interesadas en derrocar al enemigo principal. Estas alianzas se establecen observando los intereses de cada una de ellas y se plasman en la creación de un frente unido de todo el pueblo bajo la dirección de la clase obrera; pero teniendo siempre presente la independencia orgánica, política e ideológica del proletariado. La relación que ha de existir entre las diversas clases en este frente unido se sintetizan en el principio: “ni unidad sin lucha, ni lucha sin unidad”. Según el sistema de alianzas de clase establecidas por el proletariado durante el proceso revolucionario y la etapa por la que éste atraviesa, la Dictadura del Proletariado adopta diversas formas. Lo que tienen en común todas ellas es la hegemonía del proletariado concretada en que el poder político es ejercido, en última instancia, por la clase obrera, sirviéndose como instrumento para ello de su partido, y en que la ideología comunista se va afianzando progresivamente en la conciencia del pueblo.

El revisionismo contemporáneo aún es muy fuerte. Existen poderosos partidos revisionistas y existe un influjo permanente de la ideología revisionista sobre los nacientes partidos marxistas-leninistas, que les lleva a veces a mantener fuertes vacilaciones de oportunismo de derechas; pero es inevitable la bancarrota del revisionismo y el imperialismo y el triunfo de todos los pueblos del mundo. Mantener una posición firme, clara y tajante, sin asomo de confusión respecto a la ruptura entre el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tse-tung y el revisionismo contemporáneo es, pues, una cuestión de la más vital importancia para la revolución.

SOBRE LA CUESTION DE STALIN

La lucha entre el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tse-tung y el revisionismo contemporáneo se da de forma particularmente enconada sobre un problema que preocupa seriamente a muchos revolucionarios, sobre la cuestión de Stalin.

Ante este problema se pone de manifiesto con especial nitidez la diferencia en cuanto a posición, punto de vista y método entre el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tse-tung y el revisionismo contemporáneo a la hora de encarar la realidad, esto es, los opuestos objetivos, los opuestos intereses de clase de cada uno.

El revisionismo contemporáneo fija su atención en la persona de Stalin y lo presenta como un demonio. Le imputa los más desenfrenados crímenes y explica que la causa hay que buscarla en una desviación, “el culto a la personalidad”. El problema no es jamás planteado en términos de clases y lucha de clases y queda corno el caso de un individuo que goza de extraordinario poder y es un asesino, como un caso “patológico”.

Al presentarlo así busca un triple objetivo: En primer lugar, desacreditar el primer Estado de Dictadura del Proletariado y con él la Dictadura del Proletariado misma. En segundo lugar, desorientar y, desmovilizar a las masas que se enfrentan a un problema que no es explicado en términos de lucha de clases y por tanto no es transformable por ellas. En tercer lugar, lanzar una cortina de humo sobre los errores del PCUS en tiempos de Stalin que han contribuido a la aparición del socialfascismo en la URSS, pone a salvo la burguesía burocrática fascista soviética.

Para el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tse-tung, la cuestión de Stalin es la cuestión de la defensa de la Dictadura del Proletariado, la toma de posición respecto al carácter dominantemente proletario o no del Partido Comunista de la Unión Soviética y de todo el Movimiento Comunista Internacional en este periodo.

La valoración que hace el Partido Comunista de China «y con él el movimiento marxista-leninista internacional» que ha analizado cuidadosamente este periodo y ha sacado experiencias extremadamente valiosas para la revolución mundial, es que el PCUS y la URSS fueron en este tiempo, en lo principal, un partido proletario y un Estado de Dictadura del Proletariado y que Stalin, a la cabeza del PCUS, defendió con firmeza el marxismo-leninismo y la Dictadura del Proletariado frente a los ataques de la burguesía.

No obstante, durante ese tiempo, el PCUS, guiado por Stalin, cometió errores que tuvieron dañinas consecuencias para la revolución mundial. Algunos de estos errores fueron de principios, tenían por tanto un carácter muy grave.

Stalin partía de un punto de vista metafísico a la hora de analizar la sociedad soviética, no partía suficientemente del principio esencial de la dialéctica de que todas las cosas, incluso las cosas socialistas, son una unidad de contrarios. No distinguía entre las contradicciones en el seno del pueblo y las contradicciones con los enemigos. Esto le llevó a tratar como contradicciones antagónicas contradicciones que no lo eran. Amplios sectores de las masas soviéticas y de buenos comunistas del Partido Bolchevique pagaron duramente este error.

Así mismo respecto al internacionalismo proletario Stalin y con él el PCUS, mostraron cierta tendencia al chovinismo de gran nación, causando serios perjuicios a los intereses de algunos países, pueblos y partidos.

A pesar de estos graves errores, debemos defender a Stalin, tratarlo como a un camarada. Aunque, como dicen los camaradas chinos “la cuestión de Stalin es extremadamente compleja y no se resolverá en este siglo”, hoy, su defensa frente a los ataques del revisionismo y de la burguesía en general, es un punto de demarcación entre las posiciones proletarias y las burguesas.

Nuestro partido guía pues su pensamiento y su acción por la línea ideológica que lleva desde Marx, Engels, y Lenin, pasando por Stalin, a Mao Tse-tung.