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1968

 

Fundación de Tribuna Obrera, organización de obreros, estudiantes y campesinos de la que surge Unificación Comunista de España (UCE).

Al calor de la situación internacional de avance de los movimientos revolucionarios en todo el mundo, cuando decenas de países de África, Asia y Iberoamérica luchan por su independencia e infligen serios reveses a las potencias imperialistas europeas y a EE UU, y especialmente con el desarrollo de la Revolución Cultural Proletaria en China aparecen numerosas organizaciones marxistas-leninistas, revolucionarias, en todo el mundo en crítica y denuncia al revisionismo contemporáneo encarnado por la URSS (que acaba de invadir Checoslovaquia).

Tribuna Obrera se guía en su fundación por el «marxismo-leninismo pensamiento Mao Tse-Tung». No es una escisión del Partido Comunista de España (PCE) ni de ninguna otra organización; aunque algunos miembros dirigentes provengan de ellas.

1973

Fundación de Unificación Comunista de España (UCE).

Tribuna Obrera se transforma en partido político. La lucha de los pueblos por su liberación, especialmente los pueblos de Vietnam, Kampuchea y Laos; y de Iberoamérica, son los primeros y más importantes reveses del hegemonismo norteamericano. La URSS, aprovechando el punto de inflexión que significa para Estados Unidos la inevitable derrota en la guerra del Vietnam, se ha lanzado ya a una desenfrenada carrera armamentística y a una estrategia expansionista en el mundo que le permite ponerse a su altura en el plano nuclear, y a superarla en el convencional.

En España, la próxima muerte del dictador Franco y, sobre todo, la muerte en atentado de su «delfín» y sucesor, el almirante Carrero Blanco, inician la cuenta atrás de una transición democrática que, aunque arrancada con sangre y sudor en la calle, es «reconducida» con mano férrea por los aparatos de intervención norteamericanos en España. Los Pactos de la Moncloa preparan el terreno al Pacto Militar (entrada de España en la OTAN).

Unificación Comunista de España adopta la línea de unificar a todas las organizaciones del campo marxista-leninista en un único partido del proletariado español y denuncia la política y la posición revisionista y pro-pactista del Partido Comunista de España de Santiago Carrillo.

1976

Unificación Comunista de España se opone al modelo de Transición diseñada por los Estados Unidos y la oligarquía española.

Una transición que iba a permitir al imperialismo norteamericano y a la clase dominante preservar intacto e incluso reforzar su poder económico, político y militar con el cambio de Régimen. Una transición que consiste, como dirá Santiago Carrillo, en «cambiar el Régimen para conservar el Estado»

UCE lanza en toda España la campaña por la abstención. «No a la monarquía: Abstenerse es votar por la República».

Respecto de la línea adoptada de «unificación del campo marxista-leninista, UCE mantiene encuentros con el Movimiento Comunista de España (MCE) con quien materializa una fusión coyuntural (6 meses) que culmina con una ruptura definitiva al no unificar las posiciones ideológicas de principios. Los siguientes contactos, con la Federación de Comunistas (FECO), Gallo Rojo y la Organización Comunista de España-Bandera Roja (OCE-BR) son más prudentes.

En la arena internacional, los EE UU ya han sido expulsados de Vietnam y sufren una de las crisis de liderazgo más importantes de su historia. Es el momento del aumento de la penetración y expansión soviética en el continente africano (Angola, Mozambique) y la «ayuda desinteresada» a los movimientos de liberación nacional en Iberoamérica.

Se forma el primer gobierno de la reinstaurada democracia, presidido por Adolfo Suárez.

1979

Iº Congreso de UCE.

Edición de los Libros del Congreso de Unificación Comunista de España, que sintetizan y recogen su Línea Ideológica y Política: Declaración de principios. Situación internacional. Situación nacional. Estrategia y táctica. Nuestras tareas.

Unificación Comunista de España abandona la línea de unificación del campo marxista-leninista (que había dado nombre a la organización) y es sustituida por la construcción del Partido de forma independiente como organización del proletariado español, que forma parte de un largo período de acumulación de fuerzas organizando el, en y entorno al partido y en el seno del pueblo. Tras el intento de fusión con MC (Movimiento Comunista) y contactos con PTE (Partido de los Trabajadores de España) y ORT (Organización Revolucionaria de los Trabajadores), todas de inspiración marxista-leninista y «maoísta», UCE adopta firmemente la posición de «partir de nuestras propias fuerzas, pensar con nuestra propia cabeza y andar con nuestros propios pies».

Ajusta cuentas a la línea anterior definiéndola como oportunista de derechas y de desconfianza en nuestras propias fuerzas y en la justeza de la posición de principios de nuestra Línea Ideológica y Política.

No a la intervención soviética en Afganistán.

Nuestro Partido se manifiesta al día siguiente de la invasión frente a la embajada soviética en Madrid. Este acto de agresión imperialista culmina unos años de ofensiva soviética en el mundo. Aprovechando el «empantanamiento» de los Estados Unidos y la aureola de «potencia socialista» y «amigo de la Paz», la URSS ha tomado posiciones en Angola, Mozambique, el Cuerno de África, Asia, Oriente Medio y Centroamérica. Al tiempo, su draconiano plan de inversiones militares ha colocado a la superpotencia soviética al mismo nivel que su adversario, sobrepasándola en cuanto a cantidad de armamento nuclear y convencional en Europa. Ha instalado ya los misiles SS-20 que amenazan las principales ciudades de Europa.

Mientras, los pueblos persisten en la lucha por su independencia (Nicaragua, Irán, Eritrea,…).

Los Estados Unidos, decididos a imprimir a su política exterior un giro de 180 grados, aceleran el relevo de Carter por Reagan. El estrepitoso fracaso del intento de rescate de los rehenes norteamericanos en Teherán, una acción «disparatada» que la CIA le «diseñó» a Carter, es un revés que abrirá las puertas a Ronald Reagan, partidario de una política de contención contundente frente a los planes de expansión del Kremlin.

1980

OTAN NO

En el verano de 1980, el ministro Marcelino Oreja anuncia que «España debe fijar día y hora para su ingreso en la OTAN». Esta afirmación cae como una bomba. El consenso en el que se basa el modelo de la Transición democrática en España se tambalea ante esta exigencia. La consolidación democrática exige un «ritmo» en el cumplimiento de los Pactos que Washington, ante la situación prebélica en la que el mundo entra en 1979, no está dispuesto a sufrir.

Iniciamos ese mismo verano de 1980, en solitario, la campaña contra la OTAN.

Con la elección de Reagan en noviembre y la exigencia estadounidense, convertida ya en amenaza, la política española sufre las primeras grandes convulsiones políticas de la democracia. Lo que llamamos «la segunda reconducción». El objetivo de la Casa Blanca consiste en integrar a España en su aparato militar aun a costa de dañar seriamente (incluso abortar) el reciente proceso constitucional. El secretario de Estado norteamericano, Alexander Haig, afirmaría al tener que pronunciarse públicamente sobre el intento de golpe de 23-F: «Ése es un asunto interno de España», a pesar de ser de dominio público la participación de agentes de la embajada norteamericana en España en la preparación del proceso invloucionista.

Su primer objetivo es sustituir a Adolfo Suárez (un presidente que había demostrado ser demasiado «autónomo» para su gusto, con sus reticencias a cumplir el calendario norteamericano, sus entrevistas con Castro y Arafat,…).

En sólo dos meses sufrirá una campaña de acoso y derribo desde su propio partido (Congreso de UCD de Palma de Mallorca, críticas y abandono de algunos colaboradores: Fco. Fernández Ordóñez, Herrero de Miñón, Óscar Alzaga,…). Sólo sus más fieles, sabiamente instalados en los ministerios clave (A. Rodríguez Sahagún en el ministerio de Exteriores, Gutiérrez Mellado en Defensa, J. J. Rosón en Interior) permanecen a su lado. Felipe González, participando de esa campaña de acoso y derribo, promueve una moción de censura contra el presidente. La impaciencia del Pentágono hace sonar el ruido de sables…

La campaña del Referéndum contra la OTAN duró 6 años, en los que se fue sumando la inmensa mayoría de fuerzas políticas y sociales, de la derecha a la izquierda. De los más de 2 millones de firmas que se recogieron en España para exigir la celebración de un referéndum 1.300.000 fueron recogidas por UCE en las mesas de agitación en la calle, en los barrios, fábricas, facultades,… La «calavera», cartel con que se inicia la campaña, se convierte en su símbolo en toda España y en Europa.

1981

Contra el derechazo.

Por un gobierno de coalición que haga la depuración de golpistas y fascistas en el seno del ejército.

Cuando se da el intento de golpe de Estado del 23-F de 1981, Unificación Comunista de España lleva más de dos meses desarrollando una campaña «Contra la derechización»
(desde el ascenso de Reagan al poder en EE UU, que constituye «un peligro inminente para España»).

Tras el 23-F exigimos «un Gobierno de coalición que haga la depuración»: Un Gobierno formado por una amplia coalición de fuerzas políticas y sociales, con un amplísimo respaldo popular, que aborde el problema más urgente de la coyuntura: la depuración de todos los elementos y tramas golpistas en el ejército y los demás aparatos de estado, y la investigación y desarticulación de las tramas civiles que les sirven de apoyo y financiación.

Mientras tanto, han desaparecido los principales partidos marxistas-leninistas en España. PTE y ORT, a instancias de su dirección, se han disuelto. Nuestro Partido, en los contactos mantenidos en los años anteriores, les había fraternalmente advertido de las serias desviaciones de derechas de su línea (aceptación de la Constitución y la Transición diseñada por la Oligarquía y el Imperialismo) y de las posiciones oportunistas que (electoralistas en lo principal) que guiaban su acercamiento y su fusión. Antes de un año de realizarse ésta, sus secretarios generales respectivos, Eladio García Castro y José Sanromá, anuncian la disolución (aunque numerosos núcleos de cuadros de base y militantes revolucionarios siguieron durante años
su lucha en nombre de esas organizaciones y muchos de ellos en la actualidad siguen dirigiendo organizacionesde masas).

1982

El PSOE al gobierno.

El Partido Socialista llega al gobierno aupado por más de 10 millones de votos, lo que significa una mayoría absoluta contundente. La voluntad popular, sin embargo, no se ve correspondida por la política de la cúpula dirigente de este partido. Desde el primer momento se evidencia que los vientos de cambio que habían prometido y que recogían en gran parte en su programa electoral se cambian de rumbo. Sus dirigentes, que se han hecho con la dirección del partido en el famoso «Congreso de Suresnes»
(1973), está formado por hombres de una clara obediencia norteamericana. Hasta el punto que uno de ellos (Javier Solana), quien «presentó» a Felipe González, alias «Isidoro», a los norteamericanos y a la socialdemocracia alemana, es hoy Secretario General de la OTAN y por tanto una persona de la «máxima confianza» de la Casa Blanca.

A los tres meses de mandato aprueban la renovación de la permanencia de las bases norteamericanas en España. Cambian su slogan «OTAN de entrada» por el otro de «OTAN de salida tampoco» (España ya está, desde 1982, en la OTAN. Ésta ha sido la única «contribución» del breve reinado del infausto Calvo Sotelo, Don «Holocausto Calvo Calavera». Inician el proceso de desmantelamiento industrial de España con la «reconversión (conversión a cenizas) de Altos Hornos del Mediterráneo, en Sagunto.

Los miles y miles de socialistas de corazón, votantes y simpatizantes del PSOE se verán poco a poco defraudados por una política de complacencia con el imperialismo y con los poderes más reaccionarios del país que les llevará a ir retiréndoles su apoyo a lo largo de las sucesivas convocatorias electorales.

Para UCE, la campaña contra la OTAN adquiere un punto álgido: recogido más de medio millón de firmas, presentadas ya en el Parlamento como exigencia de la celebración del Referéndum, nuestro Partido se ha extendido ya a las principales ciudades de España. Entre marzo y verano de 1982, sin embargo, tanto desde la derecha como desde la «izquierda» se orquesta una campaña de acoso, aislamiento y desprestigio con el fin de acabar con la campaña y con quien valientemente la ha impulsado en estos dos años.

Para el imperialismo norteamericano y la oligarquía, el objetivo está claro: acabar con cualquier movimiento de protesta y contestación a la permanencia de España en la OTAN. Para la «izquierda», las fuerzas de orientación u obediencia prosoviética, también: eliminar de la campaña cualquier referencia a la naturaleza socialimperialista y socialfascista de la URSS. UCE, que dirige en todo momento la campaña en nuestro país, mantiene a contracorriente su consigna: «OTAN NO, Referéndum Sí. Ni Yanquis Ni Rusos». Imponer una orientación prosoviética a la campaña también favorece a los Estados Unidos, que conseguirían ver reducida así la base de apoyo de la campaña a la «izquierda» más encuadrada, provocando el alejamiento de la mayoría del pueblo español, que no quiere a los yanquis, pero tampoco al socialimperialismo soviético.

De las difamaciones, inicadas en Sevilla en abril de 1982, se harán eco los sectores ligados a Alianza Popular (predecesora del PP) y, en menor medida, el PSOE. Pero, sobre todo, serán sus voceros aquellos pequeños núcleos enquistados en el PCE y en las organizaciones de la «extrema izquierda» con mayor obediencia prosoviética, que no dudarán en tildarnos de «agentes de la CIA», «secta destructiva» y otros epítetos con los que las clases reaccionarias siempre han atacado a los comunistas.

1984

El hombre nuevo de Moscú.

Tras el largo reinado de Breznev, se suceden en poco tiempo varios máximos dirigentes en el Kremlin. A Breznev le sucede Andropov. A éste Chernienko, quien accede al poder ya moribundo; y tras él
Gorbachov. El período de indecisión que parece corresponder al estado de saludo de los mandatarios esconde en realidad una agudísima lucha por el poder entre dos fracciones de la clase dominante soviética (la burguesía burocrática de Estado), acerca de la estrategia a seguir frente a la contraofensiva de la Era Reagan, y también sobre la resolución de las contradicciones internas de la URSS. Estos análisis se desarrollan y publican a partir de las primeras y segundas Jornadas sobre la Perestroika, como parte de los materiales de análisis que publicaremos próximamente en relación a la caída del socialimperialismo soviético. Estos materiales incluirán:

«El Hombre Nuevo de Moscú» (Editorial 1984).
La Perestroika (Jornadas 1 y 2).
¿Ha muerto el comunismo? (Jornadas 1 y 2).

Un nuevo Manifiesto Comunista.

1986

El año del referéndum.

La celebración del referéndum, arrancada al Gobierno a pesar suyo, sólo pudo ser reconducida por él a base de trampas, chantajes y amenazas.

Entre amenazas de «ruido de sables» y temores sobre nuestro futuro (Felipe González afirma: «Estoy empeñado en la permanencia de España en la OTAN. Si triunfa el «NO», dimitiré. ¿Quién gestionará entonces ese NO?». Entre amenazas directas a la democracia («La consolidación democrática exige nuestra pertenencia a la OTAN» afirmaría también González, poniendo como ejemplo… ¡a Turquía!, un país donde justamente el ejército desencadenó un golpe de Estado aprovechando unas maniobras de la OTAN). «La permanencia en la OTAN, junto con el ingreso en la Comunidad Europea, significa el fin del aislamiento secular de España»,… y otras patrañas. González llega incluso a la bajeza de amenazar a los pensionistas con que sus ingresos se verían amenazados si España se retira de la OTAN.

La misma pregunta a la que se somente a los españoles, de formulación maquiavélica, empuja al mismo Fraga a pedir la abstención en el referéndum.

El resultado, en el que a pesar de todo esto, el margen por el que triunfa el sí es muy escaso (más de 7 millones de NO frente a 9 millones escasos de SÍ.

España ingresa en el mercado común.

La política de desindustrialización, eufemísticamente llamada «reconversión industrial», iniciada por el gobierno González con el desmantelamiento de Altos Hornos del Mediterráneo en Sagunto comienza a tener unos resultados preocupantes. (siderurgia, minería y astilleros; ganadería, pesca, sector lechero, vino y olivar en la actualidad; venta de las empresas nacionales como SEAT, Pegaso, Tabacalera, Telefónica, Repsol, Endesa, etc.) Unos tras otros, los sectores populares afectados van rebelándose contra los recortes e imposiciones de la CEE. El gobierno «socialista» consigue realizar uno de los mayores atentados de la historia de España contra sus bases económicas de independencia y soberanía, y ataque a las condiciones de vida y trabajo de nuestro pueblo. En solo un año la balanza comercial española pasa de tener un superávit de 200.000 millones de pesetas a tener un déficit de 300.000 millones. La forma y condiciones del ingreso de España en la Comunidad Económica Europea han sido negociadas en contra de los intereses nacionales, defendiendo sólo los intereses particulares y mezquinos de la gran Banca y sus aliados alemanes y franceses.

«El pueblo español y la economía española no tenían nada que ganar y sí mucho que perder con nuestro ingreso en la CEE. Lo dijimos antes del 1 de enero de 1986 (fecha del ingreso). Ahora, en todo caso, lo urgente es proceder a la renegociación de nuestra permanencia en la CEE. Una renegociación del Tratado que garantice los intereses del pueblo y de la economía nacional, y ello significa el mantenimiento, al menos por diez años, de los aranceles industriales, la eliminación de las medidas restrictivas para la agricultura española, una cuota de producción la´ctea de acuerdo con la producción y las necesidades españolas y la concesión de licencias de pesca de acuerdo con nuestra flota pesquera y nuestro consumo, entre otros.

Ingresar en la CEE para tener más parados, producir menos, arruinar algunas industrias y destrozar la ganadería, para dejar pudrirse la flota y, en definitiva, para fortalecer la posición de los fuertes £Alemania, Francia) es el «viaje a ninguna parte». O, como dirían los Hermanos Marx: «Pasar de la nada a alcanzar las más altas cotas de la miseria». (Arma del pueblo, julio de 1987).

Las bases a referéndum.

Tras el referéndum de la OTAN Unificación Comunista de España inicia de inmediato una campaña contra las basas USA, contra la permanencia de las bases norteamericanas en España, ya que fue una de las cláusulas del referéndum para conseguir el apoyo del pueblo: si quieren OTAN a cambio de desmantelar las bases, ¡desmantelemos las bases! Aprovechemos todo el movimiento levantado contra la OTAN, denunciando el desánimo y la sensación de derrota a la vez que persistimos en aumentar el nivel de conciencia y organización de los sectores más conscientes que han llevado el peso de todas estas luchas.

Entre 1986 y 1988 desplegamos una intensa actividad, donde nuestras mesas de agitación y reparto de prensa, igual que ocurriera en la campaña contra la OTAN. Vuelve a tomarse el centro de las principales ciudades del país. Recogemos, con la ayuda de más de 50.000 personas, más de medio millón de firmas para exigir un referéndum contra las bases norteamericanas en España (en 1990 superaremos ya el millón y medio).

Los manifiestos contra las bases.

Del amplísimo consenso y apoyo popular dan testimonio los manifiestos publicados en esas fechas en los principales periódicos de ámbito nacional, donde más de un millar de intelectuales, profesionales, escritores y artistas piden «la convocatoria y celebración de un referéndum para que el pueblo decida»:

«Las bases a referéndum» (Texto del manifiesto)

«La firma del nuevo tratado militar entre España y EE UU, en el que se establece una vez más que continuarán las bases norteamericanas en nuestro territorio, supone el mantenimiento tanto de la situación de dependencia como de los riesgos y amenazas que esta presencia militar extranjera representa desde 1953. «Por ello, los abajo firmantes:

  • Que rechazamos con igual energía la presencia en Europa (y en cualquier lugar del mundo) de bases y tropas de una y otra superpotencia, tanto de EEUU como de la URSS;
  • Que consideramos que una auténtica política de paz y seguridad para España es incompatible a todas luces con el peligro que entrañan las bases;
  • Y que valoramos que ésta es una cuestión política de especial trascendencia para todos:

«Apoyamos la convocatoria y celebración de un referéndum para que el pueblo decida si quiere o no bases.

«Y hacemos un llamamiento a todas las personas y organizaciones democráticas y amantes de la paz a que constituyan, a su nivel, asambleas y Mesas representativas para promover la exigencia de un referéndum; y a los partidos políticos para que apoyen y colaboren en la defensa de esta iniciativa democrática.

Entre los firmantes del manifiesto se encontraban entre otros (por razones de espacio sólo hemos seleccionado unos pocos):

ESCRITORES: Julio Caro Barjoja, Gabriel Celaya, Carmen Martín Gaite, Juan Marsé, Manuel Vázquez Montalbán, Gloria Fuertes, Joan Fuster, Manuel Vicent, Montserrat Roig, Juan Madrid, Ian Gibson, José L. Sampedro, Fernando Quiñones, José L. Martín Vigil, Francisco Umbral, Fernando Sánchez Dragó, Fernando Savater, José L. López Aranguren, Francisco Candel, Jesús Ferrero, Agustín Goytisolo, Empar de Lanuza, Pere Jaume, Eliseu Climent, Javier Sádaba,…

DRAMATURGOS: Antonio Buero Vallejo, Albert Boadella, Jordi Teixidor, Joan Font, Adolfo Marsillach,…

ARTISTAS: Actores y actrices: Fernando Fernán Gómez, Antonio Banderas, Emilio Gutiérrez Caba, Imanol Arias, Verónica Forqué, Chus Lampreave, Francisco Rabal, Antonio Resines, Julieta Serrano, Ana Obregón, Fernando Delgado, Silvia Munt, Jaime Blanch, Marisa Paredes, José Sacristán, Emma Cohen, Ovidi Montllor, Pastora Vega, Encarna Paso, Pepe Rubianes, José L. Manzano, Juanjo Puigcorbé,…

DIRECTORES DE CINE: Manuel Gutiérrez Aragón, Jaime Chávarri, Pedro Almodóvar, Juan Antonio Bardem, Mario Camus, Fernando Colomo, Fernando Trueba, Ventura Pons, Basilio Martín Patino, José Luis Borau, Antonio Drove, Pedro Olea, Benito Rabal, Elías Querejeta,…

CANTANTES Y MÚSICOS:  Lluíus llach, Miguel Ríos, Luis Eduardo Aute, Victor Manuel, Ana Belén, Loquillo, Miguel Bosé, Tete Montoliu, Teresa Rabal, Joaquín Sabina, Al Tall, Rosa León, Alaska, Javier Krahe, Hilario Camacho, Los Rebeldes, Ricardo Solfa, Manolo García, Pau Riba, Sergio Makaroff,…

DIBUJANTES Y HUMORISTAS: Antonio Mingote,Javier Mariscal, Antonio Fraguas «Forges», Pedro Ruiz, Mª Carmen (y sus muñecos), Jaume Perich, Gran Wyoming, Máximo,…

DEPORTISTAS: Andoni Zubizarreta, Manuel López Iturriaga, Jorge Valdano, José Luis Llorente, Raúl Capablo, Fátima Paz, José Ramón «Alexanco», Ramón M. «Calderé», «Roberto» Fernández, «Gerardo» Miranda, J. Carlos Pérez «Rojo»,…

SACERDOTES: Díez Alegría, Carlos Fernández Ordóñez, José MaríaLlanos, Enrique Castro, Florián Lario, Basilio Hernández, Enrique Hernando García, José Marcaraque Díaz, Valentín Hernández, José Díaz Ortiz, Benjamín Forcano, …

PERIODISTAS Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN: Rosa Montero, Angel Fernández Santos, Vicent Ventura, Moncho Alpuente, Manolo Ferreras, Carmen Casas, Iñaki Gabilondo, Emili Piera, Maruja Torres, Luis Mariñas, Diego Manrique, Guillermo Campos Piñón, Toni Mestre, Mª Josep Poquet;

Y cientos y cientos de abogados, médicos, ingenieros, profesores, profesionales y licenciados, organizaciones sociales, deportivas, cristianas, entidades y colectivos culturales, partidos políticos, etc.

El alcance de la campaña y la composición social de sus integrantes (desde la derecha social hasta la izquierda política) y el protagonismo de personalidades independientes y de indudable prestigio hace que, de nuevo, los ataques y descalificaciones se sucedan, no contra nuestro Partido, sino también contra la Mesa por el Referéndum y la misma campaña. Las acusaciones y campañas de intoxicación que aparecieron en 1982 (cuando comenzaba a cuajar la campaña contra la OTAN y el cartel de la «calavera» se popularizaba en toda España) vuelven a aparecer otra vez con la complicidad, otra vez, de fuerzas de «izquierda» prosoviéticas, e incluso de Izquierda Unida, quien en esos momentos se opone a la campaña y considera que el Tratado de las Bases tiene «aspectos positivos».

1988

La Huelga General.

El 14 de diciembre de 1988 las organizaciones sindicales convocan el primer gran paro general (Huelga General) contra la política del Gobierno González.

Nuestro Partido participa activamente en la preparación, la convocatoria y la realización de la Huelga desde principios de noviembre. Impulsamos dentro de los sindicatos, principalmente CC OO y UGT, la línea de Corriente de Clase y Unitaria; una línea revolucionaria, democrática y asamblearia en los principales sindicatos españoles.

En diciembre de 1988, el De Verdad anterior a la Huelga alcanza una tirada de 80.000 ejemplares.

1990

La caída del Muro.

En 1990 Unificación Comunista de España desarrolla una amplia y persistente campaña de denuncia del revisionismo contemporáneo y del socialimperialismo soviético entre las masas de nuestro pueblo, mediante charlas, tertulias y debates; en los encuentros internacionales que realizan diversas fuerzas marxistas-leninistas y revolucionarias del mundo (entre otras, organizaciones de Bélgica, Noruega y Alemania; de Afganistán, la India, el Kurditán, Turquía y Filipinas; de Uruguay y Argentina; de Suráfrica, etc.).

Este año y el siguiente realizamos unas jornadas de estudio y desarrollo teórico y político que bajo el lema «¿Ha muerto el comunismo?» pretenden analizar y dar respuesta a la nueva situación internacional y a la línea del proletariado revolucionario en ese nuevo marco.

Es el inicio en nuestro periódico de diferentes seriales que son conclusiones o bien aportaciones individuales o colectivas a dicho debate. Insertaremos en estas páginas, por su especial interés, algunos de estos seriales próximamente.

  • La cuestión nacional: Nacionalismo, nacionalidades y derecho de autodeterminación.
  • Fundamentos del marxismo.
  • Las tesis filosóficas: el materialismo dialéctico.
  • Los terribles y peligrosos 80. De Breznev a la Perestroika. De Gorbachov a la caída del Muro.

La guerra del golfo.

A mediados de 1990, Sadam Hussein, un dictador alentado, armado y amamantado por las superpotencias (por Estados Unidos y la URSS) para contener la expansión de la revolución iraní, invade el
vecino Kuwait. El pequeño país, que Irak es considerado por Irak como una provincia más, es anexionado en poco tiempo. Los Estados Unidos, con un amplio respaldo internacional, utiliza el conflicto para «escarmentar» a un muñeco diabólico díscolo y aprovecha la confusión y la indecisión rusa para dar pasos firmes en su recientemente diseñado Nuevo Orden Mundial.

UCE denuncia la guerra de agresión, sus causas y los orígenes reales del conflicto y exige al Gobierno González la no participación de España en el conflicto: la no utilización de las bases militares, el suelo y el espacio aéreo español como plataforma de abastecimiento en la guerra y lanza una campaña de exigencia con la consigna: «Ni un soldado español a la guerra. ¡No hay que parar hasta que vuelvan!»; exigiendo que vuelvan las fragatas españolas que González mandó al Golfo.

1991

Unificación Comunista de España sale a la calle en agosto, desde el primer día y prácticamente en solitario, para denunciar el intento de golpe de Estado fascista en la URSS. Las manifestaciones frente a la embajada soviética en Madrid se suceden, mientras otras fuerzas políticas califican los sucesos de agosto de «acto inconstitucional», «destitución de Gorbachov», «paso inquietante», e incluso algunas fuerzas «de izquierda» (como manifestó Julio Anguita) no ven con excesivo desagrado la vuelta de «los comunistas» (sic) al poder en el Kremlin.

No a la ley Corcuera

A finales de noviembre, la próxima aprobación de la ley de Seguridad Ciudadana (Ley Corcuera), moviliza a numerosas fuerzas y personas progresistas, demócratas, como expresión del sentimiento generalizado de nuestro pueblo de rechazo al recorte de libertades que prepara el Gobierno. La ley Corcuera, más conocida como «la ley de la patada en la puerta», es la base legal para el acorazamiento
policial del Estado en un momento en el que, a pesar de la aparentemente boyante situación económica, se van sucediendo cada vez más contestaciones populares a la política del Gobierno, y el futuro se presenta todavía más problemático. Finalmente, los artículos más reaccionarios (21 y 22) serán declarados anticonstitucionales por el Tribunal Constitucional; y aunque eliminados en sus términos originales, dejan en pie todo el armazón represivo de la ley, y también el talante reaccionario de sus inspiradores.

La manifestación ante el Congreso de los Diputados convocada por nuestro Partido, en el que se popularizó una de las imágenes más emblemáticas de la campaña contra dicha ley, fue portada de todos los periódicos de tirada nacional.

1994

Por un Gobierno de Progreso y Democracia.

La pugna entre los Estados Unidos y el pujante polo hegemonista emergente alemán por imponer sus proyectos en Europa lleva a una serie de convulsiones de profundo calado: Conflictos como el de la guerra de los Balcanes (cuya espoleta es el reconocimiento unilateral por parte de Alemania de la independencia de Eslovenia y Croacia), o como la partición de Checoslovaquia, son ejemplos de la decisión y la velocidad con que Alemania intenta estructurar «su» proyecto europeo.

En España, el «flirteo» de Felipe González con Alemania (con quien le unen, personalmente, lazos de dependencia y pleitesía) y la autonomía que había conseguido su imbatibilidad en las urnas, convence a Washington de la necesidad de una «tercera reconducción». Es la época de los grandes escándalos (1991-1994), del GAL, de Filesa, de los hermanos Guerra, de la «beautiful people», del BOE, del Banco de España (Mariano Rubio), del Cesid (Manglano, Perote), de Banesto, etc.

Con el fin de que el Partido Popular llegue al poder por medio de las urnas, se desata una campaña de denuncia, intoxicación y amenazas (la «guerra de dossiers») que hace tambalear los cimientos de algunas instituciones clave del Estado, incluida la Corona.

Nuestro Partido propone la formación de un Gobierno de Progreso y Democracia que tenga como objetivo inmediato la regeneración de la vida pública y la devolución de la dignidad de la vida política sobre la base de un cambio sustancial en la orientación de la política nacional y, por supuesto de los hombres £necesariamente justos y honestos­ que deben llevarla a cabo: Un gobierno por la plena soberanía económica y política; un gobierno por la ampliación de las libertades democráticas; un gobierno por la reindustrialización de nuestro país.

Desde 1992 nuestro Partido, aunque no integrado en la coalición, viene llamando al voto y apoyando a Izquierda Unida en las campañas electorales. Consideramos que una parte importante de los luchadores más conscientes y revolucionarios se hallan, aunque no mayoritariamente organizados, sí en gran medida la corriente de apoyo y simpatía de esa fuerza política, y la caída del Muro permite un trabajo de discusión franca con su dirección, y de unidad de acción con sus cuadros y bases, con el fin de contribuir a construir en nuestro país una alternativa amplia y popular a la política pro-norteamericana y pro-oligárquica de los sucesivos gobiernos de González; y que han sido caldo de cultivo y antesala del triunfo de la derecha con Aznar.


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