La
Europa de los pueblos(IV):
La izquierda ante el ascenso del partido nazi en Alemania
Comenzamos
en el capítulo anterior a analizar la relación de los elementos
«nacionales» y «socialistas» en la formación
del partido nazi en Alemania; así como sus leyes generales de desarrollo.
Pero antes de proseguir, vamos a detenernos sobre la actitud y la posición
que, ante el auge del nazismo, adoptaron la socialdemocracia, por una parte,
y los comunistas, por otra, en la Alemania de entreguerras; a qué causas
respondían, hasta qué punto correspondieron a errores históricos
o a la base misma de sus concepciones ideológicas y teóricas;
o a sus valoraciones políticas. (DV 10-2002). ![]()
La
Europa de los pueblos (III):
La relación de lo nacional y lo socialista en el partido nazi
En
el capítulo anterior vimos cómo la derrota de Alemania en la Iª
Guerra Mundial se debió, antes que a ninguna otra causa, al empuje revolucionario
de la clase obrera; y cómo ante la amenaza que, al igual que en Rusia,
el proletariado alemán conquistara el poder, se unieron las potencias
imperialistas beligerantes. Abordaremos en esta parte la unión del aspecto
nacional y del aspecto socialista en la formación del instrumento fundamental
del ascenso del nazismo alemán: el propio partido nacionalsocialista.
Tanto en sus bases materiales como en las leyes generales de su gestación
y desarrollo. (DV 9-2001). ![]()
La
«Europa de los pueblos» (II):
Alemania al final de la Gran Guerra
En
el capitulo primero planteamos la necesidad de desentrañar las bases
materiales de la aparición, en diversas zonas de Europa, de proyectos
regionales de orientación nazi y los intereses de clase que los sustentan.
Para ello proponemos profundizar en el desarrollo histórico, pero sobre
todo extraer las leyes generales y mecanismos a través de los cuales
la burguesía monopolista genera e impone un régimen nazi, sobre
qué necesidades y en torno a qué objetivos. (DV 8-2001). ![]()
La
Europa de los pueblos (I):
El dise–o hitleriano de Europa
Son
ya infinidad los analistas pol’ticos que han evidenciado que la Çglobalizaci—nÈ
trae consigo el peligro de fragmentaci—n de los Estados nacionales, la revitalizaci—n
de las aspiraciones nacionalistas en la vieja Europa y el resurgimiento de opciones
fundamentalistas en el Tercer Mundo. Para muchos, la base œltima es la propia
superaci—n hist—rica de unos Estados nacionales obsoletos y que han de ser sustituidos
por nuevas formas de organizaci—n pol’tica, m‡s acorde a los nuevos tiempos;
a los tiempos del ALCA o de la Uni—n Europea; donde la Administraci—n (y el
poder) debe trasladarse desde los Estados Çhacia arribaÈ y Çhacia abajoÈ, hacia
las administraciones regionales y locales. Para otros, la nueva fase ÇglobalizadaÈ
en la que, pretenden, est‡ entrando la Humanidad entera, podr’a ver culminarse
las viejas aspiraciones nacionalistas de convertir el Viejo Continente en una
comunidad de pueblos y regiones, unida en un supraorganismo comœn, pero en base
a la organizaci—n pol’tica ÇnaturalÈ de Europa: la ÇEuropa de los Pueblos y
de las RegionesÈ. (DV 7-2001). ![]()